Un sesgo estudiado desde 1983 explica por qué casi nadie se cree vulnerable a la mentira que ve en los demás
En 1983, el sociólogo estadounidense W. Phillips Davison le puso nombre a un mecanismo que ya intuía cualquier persona observadora, la convicción casi universal de que los mensajes engañosos afectan más a los demás que a uno mismo. Cuatro décadas después, la investigación sobre desinformación política confirma el mismo patrón, y una encuesta reciente sobre …
























