AÑO II  ·  No. 507  ·  MIÉRCOLES, 15 DE ABRIL DE 2026

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AcidReport
EDITORIAL

Se escribe cuando ya no es posible ni hablar ni callar. Este es el segundo año.

El primer website duró un año. Era funcional, en el sentido en que también son funcionales las oficinas sin ventanas. Cumplen su propósito, nadie se queja demasiado, y uno aprende a no pensar en lo que podría ser de otra manera. Lo construí rápido, con lo que había, porque había que publicar y no había tiempo para otra cosa. Así empiezan casi todas las cosas que luego importan.

Un año después, AcidReport estrena website. No es un capricho estético. Es una decisión que tiene que ver con lo que somos y con lo que quiero seguir siendo. El soporte no es neutral. La forma en que se presenta la información dice algo sobre quien la presenta. Un website lento, difícil de leer en el móvil, con una arquitectura que nadie entendía del todo, no era un problema técnico menor. Era una contradicción.

Pasé ese primer año aprendiendo. Aprendiendo qué tipo de periodismo quiero hacer, qué historias merecen el esfuerzo, qué fuentes son confiables y cuáles mienten con elegancia. Aprendiendo también qué lectores me leen, cómo llegaron hasta aquí, qué buscan cuando abren un artículo de AcidReport a las once de la noche en el teléfono. Ese aprendizaje tiene consecuencias. Este website es una de ellas.

El periodismo de investigación tiene un problema de presentación. No en el sentido de las relaciones públicas, sino en el sentido literal. La forma en que se presenta el trabajo determina si ese trabajo llega a quien debe llegar.

Colombia tiene medios. Tiene periodistas valientes, algunos de los mejores del continente, gente que trabaja con recursos escasos y riesgos reales. Lo que escasea no es el talento ni el coraje. Lo que escasea, a veces, es la infraestructura que permite que ese trabajo circule, que sea encontrado, que sea leído por alguien que no sea ya el convertido. Un artículo que no se puede leer bien en un teléfono Android de gama media no llega a la mayoría. Esa mayoría es la que más necesita la información.

El nuevo website de AcidReport es más rápido. Carga en menos tiempo, incluso con conexiones lentas. Es más legible. Los textos tienen el espacio que necesitan, las fotografías no compiten con los titulares, los datos se presentan de forma que se pueden seguir. La navegación es más lógica. Las investigaciones son más fáciles de encontrar. Son mejoras que parecen menores hasta que uno recuerda cuánto tiempo pasó sin ellas.

El primer servidor recibió una multitud de ataques DDoS a lo largo del año. Ataques coordinados, sostenidos, del tipo que no ocurre por accidente. Alguien invirtió tiempo y recursos en intentar que AcidReport dejara de estar en línea. No lo lograron. Pero dejaron una lección clara sobre la diferencia entre un servidor provisional y una infraestructura construida para durar. El nuevo website está alojado en condiciones que toman esa lección en serio.

Cuando alguien quiere callarte usando la fuerza técnica, es porque no tiene argumentos. Es también, en cierta forma, una confirmación de que el trabajo vale la pena.

Hice una pausa para construir este website. Una semana sin publicar, lo que en el ecosistema mediático actual equivale a una pequeña eternidad. En ese tiempo, el mundo siguió produciendo noticias a un ritmo que nadie puede sostener del todo. Hubo cosas que no cubrí. Las cubrirán otros, o no las cubrirá nadie, o llegaré tarde. Eso también forma parte del periodismo. Elegir, y asumir lo que se pierde con cada elección.

AcidReport no es un medio de noticias en tiempo real. Es un medio de investigación. La diferencia no es de velocidad. Es de método.

El método, en esencia, es este. Encontrar lo que no está en la superficie, verificarlo con paciencia, escribirlo con precisión, publicarlo cuando está listo y no antes. Ese método no cambia con el nuevo website. Lo que cambia es el entorno en que ese método produce sus resultados. Un entorno más limpio, más honesto en su presentación, más coherente con lo que intento hacer.

He pasado diez años mirando Colombia desde afuera y desde adentro al mismo tiempo. Desde afuera, porque no opero desde Bogotá ni desde Medellín, porque mi distancia geográfica me da una perspectiva que no siempre tienen quienes están en el centro del ruido. Desde adentro, porque las historias que cuento son historias de personas reales, de instituciones concretas, de dinero que se mueve por caminos que alguien decidió que no debían ser visibles.

En ese tiempo publiqué investigaciones que incomodaron a gente que no está acostumbrada a ser incomodada. Recibí presiones, algunas explícitas y otras del tipo que prefiere no dejar rastro. Seguí publicando. No porque sea un héroe, que no lo soy, sino porque la alternativa es callarse, suavizar, dejar pasar. No es una alternativa que pueda tomar en serio.

El poder en Colombia, como en cualquier otro lugar, funciona mejor en la oscuridad. No necesita conspiraciones ni villanos de película. Le basta con la inercia, con la complicidad tácita de quienes prefieren no saber, con la fatiga de los que saben y ya no tienen energía para indignarse. AcidReport existe para dificultar ese funcionamiento. Un poco. Lo que se puede.

No tengo publicidad. No tengo financiación institucional. Tengo lectores, y tengo criterio. Hasta ahora, ha alcanzado.

Este segundo año empieza con más herramientas, más experiencia y, si soy honesto, más conciencia de lo que no sé todavía. El website que están viendo es el resultado de esa conciencia aplicada a algo concreto. Las investigaciones que vendrán serán el resultado de esa misma conciencia aplicada a lo que importa.

Colombia y el mundo no escasean de cosas que investigar. Eso, al menos, no va a cambiar.

Seguimos…

Gabriel Schwarb
Director, AcidReport

Gabriel Schwarb

SOBRE EL AUTOR

Gabriel Schwarb

Escritor suizo-colombiano, fundador y director editorial de AcidReport. En el mundo de la comunicación visual desde 1997, construye AcidReport como un archivo en tiempo de ruina: con método, urgencia y memoria. Su trabajo combina verificación estricta de fuentes, OSINT y confrontación textual. No publica para agradar. Publica para responder.

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