La cifra existe. En 2025, la pobreza monetaria en Colombia llegó al 28,0 %, el registro más bajo en la serie histórica que el DANE lleva desde 2012. Todos los grandes medios la publicaron. Ninguno la celebró. Caracol habló de los 14 millones que aún subsisten con cerca de 500.000 pesos. La Silla Vacía advirtió que el gobierno la usaba como bandera de campaña. La cobertura fue unánime y el encuadre fue uniforme, aunque nadie lo coordinara, como ocurre cuando las estructuras de interés se alinean sin necesitar instrucciones. Lo que ninguno explicó es lo que está detrás del número, no como mérito de una administración sino como resultado de una economía que avanzó mientras el aparato institucional colombiano gastaba cuatro años intentando bloquearla.
Lo que miden los números
La pobreza monetaria es una medición técnica que exige una definición precisa. El DANE, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, la calcula a partir de la Gran Encuesta Integrada de Hogares, comparando los ingresos de las familias con una línea de referencia actualizada cada año. En 2025, esa línea se fijó en 482.041 pesos per cápita al mes, el costo mínimo estimado de una canasta básica. Una persona que vive con menos de eso es contada como pobre monetaria, y una familia de cuatro personas que no llega a 1,9 millones de pesos mensuales entra en esa categoría. No se trata de una abstracción académica. Se trata de la diferencia entre si hay comida suficiente, si los hijos van al colegio con útiles, si hay plata para el transporte.
Entre 2024 y 2025, 1.790.909 personas salieron de esa condición, y la reducción acumulada en el mandato representa alrededor de 3,4 millones de colombianos desde 2021. En los centros poblados y zonas rurales dispersas, la pobreza cayó de 48,5 % en 2021 a 39,5 % en 2025. Nueve puntos en el campo colombiano, en cuatro años, sin precedente en la serie comparable. Quibdó sigue siendo la ciudad más pobre del país con 61,7 %, y es la única de las 23 capitales donde la pobreza aumentó entre 2024 y 2025, sumando 2,1 puntos. La desigualdad no desapareció. Se movió.
Lo que produjo los números
El gobierno aumentó el salario mínimo en un promedio de casi 9 % anual en términos reales durante cuatro años consecutivos. Colombia tiene una economía en la que alrededor del 60 % de los trabajadores opera en el sector informal, sin contrato fijo, sin prestaciones sociales, sin acceso al sistema de seguridad social. Para ese segmento, el salario mínimo no es una garantía legal directa sino un piso de referencia que estructura los acuerdos cotidianos en el comercio, la construcción, los servicios domésticos. Subirlo de manera sostenida y por encima de la inflación tuvo un efecto de arrastre que ningún subsidio directo puede replicar con la misma cobertura.
Lo confirman los datos por quintiles de ingresos. El quintil 1, que agrupa al 20 % de la población con menores ingresos, registró un crecimiento real de sus ingresos de 11,8 % entre 2024 y 2025. El quintil 5, el 20 % más rico, creció apenas un 0,5 %. No es una fluctuación cíclica. Es redistribución medible, y el motor principal no fueron los subsidios sino el mercado de trabajo, como reconoció incluso Valora Analitik, medio que no tiene tradición de atribuir logros a gobiernos de izquierda.
El gobierno formalizó cerca de dos millones de hectáreas de tierra para comunidades campesinas y étnicas, frente a 1,07 millones bajo Duque y 265.000 bajo Santos. Expandió las transferencias directas a adultos mayores sin pensión, categoría que representa millones de personas que el sistema de seguridad social excluyó por diseño durante décadas. Tres millones doscientos mil adultos mayores reciben hoy un bono mensual cercano a los 250.000 pesos. La pobreza multidimensional, medición más amplia que incluye salud, educación, trabajo y vivienda digna, cayó a 9,9 % en 2025 desde el 11,5 % de 2024. En zonas rurales, ese índice pasó de 27,3 % en 2022 a 22,4 % en 2025. Dos indicadores distintos, el mismo mandato, la misma dirección.
Según el DANE, la pobreza monetaria extrema llegó al 9,6 % en 2025, el primer registro de un solo dígito en la serie histórica comparable. En términos absolutos, 999.451 personas salieron de la pobreza extrema entre 2024 y 2025, y el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad del ingreso en una escala de cero a uno, cayó de 0,551 en 2024 a 0,531 en 2025, la variación estadísticamente significativa más pronunciada de la serie.
Cómo lo dijeron y para qué
Lo que varió no fue la cobertura sino el ángulo desde el que cada medio encuadró el mismo dato. Caracol argumentó que la estadística positiva contrasta con una dura realidad, los 14 millones que aún subsisten con cerca de 500.000 pesos, y cuestionó el peso de la informalidad laboral en el bienestar real. El argumento es técnicamente válido y editorialmente estratégico, desplaza el foco del avance hacia su límite sin falsear ningún dato. RCN planteó el debate sobre si la reducción responde a un aumento estructural del aparato productivo o a factores transitorios, subsidios, salario mínimo, deudas del Estado, y dejó la pregunta suspendida.
W Radio fue más directo en la tesis del riesgo, sosteniendo que un indicador dependiente del gasto asistencialista podría revertirse ante choques macroeconómicos. Blu Radio confirmó la salida de más de 1,7 millones de personas pero argumentó que las familias en las calles siguen reportando dificultades de consumo por los costos fijos de los alimentos. La Silla Vacía explicó que el logro responde en parte a tendencias macroeconómicas de arrastre, sin cuantificar cuánto, y destacó el impacto positivo en Medellín y Santa Marta sin contextualizarlo en el conjunto nacional.
El Colombiano atribuyó el resultado al descenso del Gini y a la mejora de los ingresos del hogar, lo que es correcto, pero lo presentó como un hecho aislado. Valora Analitik fue el medio que más se acercó al núcleo del asunto, sustentando con cifras que la clave estuvo en el crecimiento del 11,8 % en los ingresos del quintil más pobre, jalonado por el mercado de salarios y no por subsidios directos. Lo dijo, y nadie lo amplificó.
En paralelo, y durante meses antes de que los datos existieran, la derecha instaló desde sus redes y sus voceros la hipótesis de la manipulación metodológica, cuestionando la objetividad del DANE sin argumentos técnicos concretos. El mecanismo es conocido, se siembra la desconfianza antes del dato para que el dato llegue ya descalificado. Cuando las cifras se publicaron el 12 de junio, el terreno estaba abonado. El alarmismo sobre el dólar, las comparaciones con Venezuela, la narrativa del colapso inminente, todo eso funcionó como contexto en el que un récord histórico de reducción de pobreza podía aparecer en un recuadro lateral de la sección económica sin que nadie lo considerara inconsistente.
El aparato de bloqueo
El Banco de la República, que es el banco central colombiano y fija la tasa de interés de referencia que determina el costo del crédito para empresas y hogares, mantuvo durante buena parte del mandato tasas que frenaron la inversión y el consumo. No es una conspiración. Es el mandato de la institución, que prioriza el control de la inflación sobre el crecimiento. Pero ese mandato tiene costos distributivos que nadie lleva en la estadística cuando los medios celebran la independencia del banco central.
La Corte Constitucional tumbó impuestos a las empresas mineras que el gobierno necesitaba para financiar su política social. El Senado bloqueó presupuestos, hundió propuestas para salir de manera gradual del déficit fiscal, y convirtió cada negociación en un ejercicio de erosión sistemática. Las cortes impidieron salidas a emergencias, incluyendo la del Catatumbo y la de Córdoba por inundaciones, recortando el margen de acción del ejecutivo en los territorios más vulnerables. El mandato de Petro operó con la arquitectura institucional del país actuando como freno, y la reducción de pobreza ocurrió de todos modos. Eso es exactamente lo que el aparato no quería producir y que ahora prefiere archivar como dato transitorio.
La descomposición técnica de los 3,78 puntos de reducción entre 2024 y 2025 muestra que el componente de redistribución contribuyó con 1,99 puntos de manera independiente al crecimiento económico. La hipótesis del rebote poscovid no resiste los datos. La redistribución ocurrió, y ocurrió mientras el Banco de la República, el Senado y varias cortes hacían todo lo posible para dificultarla.
La comparación que incomoda
La serie histórica del DANE en su metodología actual comienza en 2012. No es posible comparar directamente los datos de hoy con los de los primeros años de Uribe porque la metodología era distinta. Lo que sí permite la serie es una constatación precisa por mandato. Bajo Duque, la pobreza pasó de 35,5 % en 2018 a 36,6 % en 2022. Había una pandemia en el medio, lo que pesa en cualquier evaluación honesta. Pero al momento de entregar el gobierno, el indicador estaba más alto que al recibirlo. Bajo Petro fue la reducción más acelerada en la serie, a un promedio de 2,9 puntos por año.
El caso Santos merece tratarse con precisión, porque sus defensores lo van a invocar. En la serie comparable, sus gobiernos registraron reducciones graduales entre 2012 y 2018, en condiciones de bonanza petrolera, con precios del petróleo que generaban ingresos fiscales abundantes sin necesidad de redistribuir activamente. Su velocidad promedio no se acerca a los 2,9 puntos anuales de Petro, que operó bajo contracción fiscal, con el Banco de la República encareciendo el crédito y el Senado bloqueando los presupuestos de inversión social.
Son cuatro millones de personas. No una promesa electoral, no un modelo teórico. Una cifra publicada por el organismo estadístico del Estado, verificada por un comité independiente de expertos. La elección de 2022 alteró la distribución del ingreso en Colombia en condiciones diseñadas para impedirlo. No eliminó la desigualdad. No resolvió Quibdó. No cerró la brecha rural. Pero la movió. Y eso es lo que los medios cubrieron para no tener que decir…
G.S. & R.C
Fuentes
- Gran Encuesta Integrada de Hogares 2025, Pobreza Monetaria, DANE
- Comunicado de prensa, Pobreza Monetaria 2025, DANE
- Presentación resultados Pobreza Monetaria 2025, DANE
- Pobreza Multidimensional 2025, DANE
- Colombia durante el gobierno de Petro · avances sociales en un contexto de restricciones monetarias y fiscales, CEPR
- La eliminación de la pobreza durante el gobierno del Pacto Histórico en Colombia, SUR
- Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) · publicaciones e informes
- Mapa de Medios Colombia · concentración en la propiedad mediática, Poderopedia / LATAM Journalism Review
- La CRC niega la alocución presidencial del 12 de junio, Pulzo
- Pobreza en Colombia baja a 28 % según el DANE, La FM
- Petro denuncia censura y destaca reducción histórica de la pobreza, La FM
Actualizado el 15 de junio de 2026



