AÑO III  ·  No. 654  ·  LUNES 5 DE OCTUBRE DE 2026

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ENSAYOFRANCIA

Cinco mil detenciones en una semana, ocho de cada diez de menores, mientras el Gobierno francés recorta profesores

Desde finales de septiembre, miles de adolescentes franceses bloquean sus liceos (los lycées, el equivalente del bachillerato) para reclamar profesores, edificios habitables y una escuela que no se les deshaga entre las manos. El Gobierno ha respondido con más de cinco mil detenciones desde el lunes 28 de septiembre, cerca del 85 % de ellas de menores, según su propio ministro del Interior, y Mediapart cuenta además más de dos mil custodias policiales (las gardes à vue, retención de veinticuatro horas, prorrogable) cuyos protagonistas son, muy mayoritariamente, menores. Al mismo tiempo, el presupuesto de Educación para 2027 aumenta su sobre global y suprime puestos de profesor. Ese contraste es una forma de gobierno. Sostengo aquí, como lectura propia, que la mano derecha del Estado, la de las cuentas y la del orden, responde con detenciones a un conflicto que ella misma sembró en la mano izquierda, la de la escuela y los servicios sociales, y que el vocabulario con que se describe el movimiento sirve para que nadie tenga que mirar la segunda.

Una escuela administrada a la baja

La movilización parte de techos con goteras, aulas sin profesor y una sensación difícil de rebatir con una rueda de prensa, la de que la escuela pública francesa se administra a la baja. Los bloqueos se han extendido desde los liceos de la periferia parisina hasta Lille y Rouen, y Mediapart describe incluso un liceo rural de Seine-Maritime, en Yvetot, que se sumó sin desbordes y bajo la mirada tolerante de profesores y gendarmes.

Dos precisiones corrigen el relato que circula en redes. El movimiento es lycéen en su origen, es decir, de secundaria, y los estudiantes universitarios se sumaron más tarde, el jueves 1 de octubre, tras bloquear algunos campus, según Mediapart. Los bomberos hicieron huelga el 29 de septiembre dentro de una jornada de movilización de la función pública contra el presupuesto, según el seguimiento en directo de France 24, pero no he encontrado ninguna fuente que acredite una acción conjunta con los liceístas. Las dos luchas apuntan al mismo presupuesto y se han cruzado en el calendario, nada más.

Más de 160 liceos de Île-de-France permanecen cerrados el lunes 5 de octubre, más de un tercio de los establecimientos de la región. (Mediapart, hilo de actualidad, 4 de octubre de 2026)

El 1 de octubre, el ministro de Educación, Édouard Geffray, presentó el presupuesto de su departamento para 2027. Un comentario publicado en el blog de Mediapart por François Jarraud resume la paradoja en una línea, un millardo de euros más y 3.644 profesores menos. El Café pédagogique, medio especializado en educación, habla en cambio de 1.588 supresiones de puestos. Las dos cifras pueden medir perímetros distintos, docentes en un caso y puestos en general en el otro, y no he podido conciliarlas con el texto del proyecto de ley, por eso las dejo juntas y con su origen. Ambas confirman la dirección, el sobre sube mientras el número de adultos frente a las aulas baja.

El análisis de Mediapart sobre el presupuesto general de 2027 sitúa ese recorte en una estrategia de conjunto. Para reducir el déficit con una economía en desaceleración, el ejecutivo recorta de preferencia en el Estado, la Seguridad Social y las colectividades locales.

Cinco mil detenciones en una semana

La respuesta política tiene dos tiempos. En el primero se anuncian medidas, en su mayoría de seguridad, mientras el ministro de Educación encadena reuniones de urgencia para apagar el fuego antes de la jornada de movilización del martes 6, según Mediapart. En el segundo, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, refuta toda intervención desproporcionada, asegura que los policías actúan con proporcionalidad bajo el control de sus mandos, califica las acusaciones de graves e infundadas y anuncia cinco investigaciones abiertas por la Inspección General de la Policía Nacional (la IGPN, el órgano interno de control), según Sud Radio.

Más de 5.000 personas han sido detenidas desde el lunes 28 de septiembre, cerca del 85 % de ellas menores, y más de 1.700 solo el viernes, según el ministro del Interior, Laurent Nuñez. (Sud Radio, octubre de 2026)

La cifra procede del Gobierno y por eso resulta útil, nadie puede acusar al ministro de exagerarla contra sí mismo. Amnistía Internacional Francia la acompaña de una serie diaria que muestra la escalada, 164 detenciones el 28 de septiembre, 440 el 29, 625 el 30 y 1.948 el 1 de octubre. Una detención no es una condena, y la misma palabra puede cubrir situaciones muy distintas, desde una verificación de identidad hasta una custodia policial con registro y celda. Mediapart precisa que más de dos mil personas, muy mayoritariamente menores, han pasado por esta última. Que más de ocho de cada diez detenidos sean menores define la operación.

En su investigación sobre esas custodias, Inès Bennacer y Pierre Jequier-Zalc recogen testimonios de adolescentes que describen condiciones violentas. El único fragmento abierto es el de Ethan, quince años, alumno de un liceo profesional de Saint-Denis, que relata durante una hora las veinticuatro horas pasadas en comisaría tras un bloqueo. El resto está tras un muro de pago y no lo he leído.

Hay otros casos, de peso desigual. Un ciclista de veintiún años presenta una denuncia en Nîmes contra policías que, según el relato recogido por Mediapart, le ordenaron irse e intentaron impedirle filmar tras un golpe recibido en los márgenes de un bloqueo. Amnistía Internacional Francia documenta además el de una chica de catorce años a la que un agente habría agarrado violentamente por el cuello en Alençon el 29 de septiembre. En ambos casos se trata de relatos que las autoridades no han confirmado ni desmentido, hasta donde he podido leer.

El otro lado del expediente existe y debe constar. France 24 titula el 2 de octubre que, ante los desbordes, el mantenimiento del orden está en cuestión, y franceinfo recoge incendios, morteros y destrozos, así como una investigación abierta tras la agresión filmada de una policía en París. Esos hechos forman parte del cuadro y no los discuto.

Una herida en el rostro de un chico de catorce años

El caso que concentra la gravedad es el de Saint-Ouen-l’Aumône, en el Val-d’Oise. Según Amnistía Internacional Francia, el 28 de septiembre un policía disparó un lanzagranadas a corta distancia contra un chico de catorce años y le alcanzó el rostro, con la mandíbula herida, la pérdida de varios dientes y hospitalización. El Défenseur des droits (institución independiente que, entre otras funciones, vigila la actuación policial) se ha ocupado del caso, según el titular de franceinfo del 2 de octubre. La nota de Amnistía no precisa el modelo del arma. Un hilo difundido en X por un autor que no he podido identificar con certeza habla de un lanzagranadas Cougar y de un tiro a menos de dos metros, dato que ninguna fuente oficial ni de prensa me ha confirmado, y que por tanto trato como indicio y no como hecho.

Importa saber con qué se disparó. El LBD, el lanzador de balas de defensa de 40 milímetros, dispara proyectiles de goma. El Cougar está concebido para lanzar granadas de gas a distancia. Ninguna fuente que haya podido leer establece cuál de las dos armas, o si otra, hirió al chico, y la diferencia cuenta, porque cada una remite a una regla de empleo distinta.

Amnistía recoge también el caso de un liceísta de Tours gravemente herido en un ojo el 30 de septiembre, presuntamente por un arma de fuerza intermedia. Otras publicaciones, anónimas o militantes, hablan de pérdida de visión y de un LBD, y el fiscal, con prudencia, habla de lesiones compatibles. El arma no está establecida, y escribir LBD en este punto sería afirmar más de lo que se sabe.

Los vídeos más difundidos exigen otra cautela. Uno muestra en Reims a un hombre enmascarado, vestido como alborotador, que lanza una botella de vidrio y huye de la cámara, y a partir de él se ha propagado la acusación de que se trata de un policía de paisano. Entrevue, que examinó la secuencia, señala que ninguna fuente oficial ha identificado al hombre. No digo que sea falso, digo que a fecha de hoy nadie lo ha probado, y que un texto destinado a durar no escribe en indicativo lo que solo es verosímil. Lo mismo vale para los veinticuatro liceos saqueados o incendiados que titula la RTS, cifra que no he podido leer en su fuente.

La mano izquierda y la mano derecha del Estado

Pierre Bourdieu distinguió en el Estado dos manos, la derecha, la de los ministerios del orden y del dinero, y la izquierda, la de los oficios sociales, la escuela, la sanidad, la vivienda, que la primera desautoriza en nombre de los equilibrios. Loïc Wacquant, sociólogo próximo a Bourdieu, describió después cómo el recorte de la asistencia social viene acompañado de una extensión del aparato penal sobre las poblaciones que esa asistencia dejó de sostener. Ninguno de los dos habla de Francia en 2026, pero el esquema se ajusta, en mi lectura, con una exactitud incómoda a lo que ocurre esta semana. El arbitraje presupuestario, que es cosa de la mano derecha de las cuentas, recorta puestos en la escuela, y la mano izquierda, la del ministro de Educación, ejecuta esa cuenta y recibe el conflicto. Cuando el conflicto estalla, otra rama de la mano derecha, la del orden, se ocupa del resultado con custodias policiales.

Lo que añade el vocabulario es la coartada. Según franceinfo, el Gobierno evoca una maniobra organizada por La France Insoumise, atribución que el dirigente de ese partido, Manuel Bompard, denuncia como una deriva conspirativa. Mediapart analiza esa lectura de una juventud manipulada como un reflejo muy antiguo, y publica en su Club de blogs una pieza sobre cómo las palabras violencia, manipulación o desorden despolitizan las demandas de los alumnos. No arbitro ese cruce, porque su veredicto no cambia el análisis. Constato que cuando el diagnóstico oficial de un movimiento por profesores es una maniobra de partido, la necesidad de profesores queda aplazada, y sospecho que ese aplazamiento es la función de ese discurso y no un efecto secundario.

Esta es una lectura, no un hecho acreditado, y el mecanismo que sugiere es sencillo. Una población sin derecho de voto, los menores, expresa por la única vía a su alcance, el bloqueo, una demanda sobre un servicio público que el Estado reduce. El Estado, que posee el monopolio de la fuerza y de la custodia, contesta con la fuerza y la custodia y deja la demanda sin respuesta. Nada de esto exige mala fe. Basta una administración que dispone de una herramienta eficaz, la policía, y de otra que cuesta dinero, la plantilla docente, y que, según creo, elige la primera por comodidad de calendario.

Existe una objeción seria y la reconozco. Los desbordes han ocurrido, hay incendios documentados, hay un adulto que lanza proyectiles en un vídeo y hay policías heridos. Sostener que el Estado reprime a una juventud inocente sería un error de hecho y una pobreza de análisis. Pero la objeción no responde a la pregunta de fondo, que no es si hubo violencia, sino por qué la respuesta al conjunto de los liceos fue detener a más de cinco mil personas en una semana, más de ocho de cada diez menores, mientras la respuesta política seguía en un ciclo de reuniones.

Varios hechos siguen sin establecer, y mi argumento no los reemplaza. Ignoro cuántos policías han resultado heridos, porque las cifras que he encontrado oscilan entre 83 y 305. Ninguna fuente que haya podido leer identifica el arma que hirió al chico de Saint-Ouen-l’Aumône, ni la resolución del Défenseur des droits ni el resultado de las investigaciones de la IGPN están disponibles. El contenido exacto de las custodias de menores sigue en manos de las diligencias y de los tribunales de menores, y la partida definitiva de puestos de profesor sigue por fijarse en el proyecto de ley de finanzas. Todo eso dirá si esta lectura se sostiene o debe corregirse. Estas páginas son un ensayo y no una investigación, y no he obtenido todavía la versión del Ministerio del Interior sobre ninguno de esos puntos.

Lo que puedo escribir sin esperar es lo más antiguo de este asunto. En un país que presume de que la escuela pública es su pacto social, los alumnos reclaman profesores y reciben custodias policiales, y el pacto, tal como se aplica, parece decir que la escuela es un servicio hasta que alguien lo pide en voz alta…

G.S.

Fuentes

Gabriel Schwarb

SOBRE EL AUTOR

Gabriel Schwarb

Gabriel Schwarb es el director fundador y editor en jefe de AcidReport, escritor suizo-colombiano con más de tres décadas de práctica profesional en dirección artística, desarrollo web y periodismo de investigación. El medio funciona como una asociación sin fines de lucro, regulada por el artículo 60 del Código Civil suizo, sin afiliación política, sin publicidad y sin financiación externa. Publica en español, francés e inglés, y cubre América Latina y Europa en espejo, explicando cada continente al otro.

Lo fundó convencido de que la victoria de Iván Duque sobre Gustavo Petro en 2018 no había sido limpia, una sospecha que el escándalo Ñeñe Hernández vino a reforzar, y de que la Colombia real no encontraba espacio en sus propios medios. Nacido como un puente informativo entre Colombia y Europa, el proyecto se amplió después a toda América Latina, y es leído hoy en el mundo entero. Su método combina verificación estricta de fuentes, trabajo de archivo y revisión pública de errores. No publica para agradar. Publica para responder.

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