El 20 de mayo de 2026, el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, publicó en X un video en el que se le ve recorrer el puerto de Ashdod mientras decenas de activistas de la flotilla humanitaria Global Sumud permanecen arrodillados, con las manos atadas a la espalda, ante él. Ben Gvir ondea una bandera israelí sobre ellos, grita “¡Bienvenidos a Israel, aquí mandamos nosotros!” y sonríe cuando un agente empuja al piso a una activista esposada que grita “¡Palestina libre!”. El himno israelí suena por los altavoces. Lo publicó él mismo, sin disimulo, como mensaje político que no pedía interpretación. Lo que siguió fue la previsible tormenta internacional de condenas y, finalmente, la pieza más reveladora del episodio, la “reprimenda” de Benjamin Netanyahu.
La flotilla y la ley que nadie aplicó
El 19 de mayo de 2026, la marina israelí interceptó los cincuenta barcos de la flotilla Global Sumud a aproximadamente setenta millas náuticas de las costas de Gaza, es decir, en aguas internacionales, muy por fuera del mar territorial israelí. A bordo viajaban unos 430 activistas procedentes de más de cuarenta países, entre ellos ciudadanos italianos, españoles, franceses, irlandeses, surcoreanos y latinoamericanos, que intentaban llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, sometida desde octubre de 2023 a un bloqueo naval israelí. La flotilla había partido de Turquía días antes, en un nuevo intento de romper ese bloqueo.
Para entender por qué la intercepción fue, desde el inicio, jurídicamente cuestionable, es necesario conocer un marco básico del derecho del mar. La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, conocida por sus siglas en inglés como UNCLOS, establece que ningún Estado puede interferir con la libre navegación de embarcaciones civiles en aguas internacionales, definidas como aquellas que se extienden más allá de las doce millas náuticas desde las costas de cualquier país. Israel no es parte signataria de la UNCLOS, pero la comunidad jurídica internacional considera sus principios esenciales como derecho consuetudinario, es decir, como norma obligatoria para todos los Estados incluso sin firma de tratado.
A setenta millas de distancia, los barcos de la Global Sumud navegaban en un espacio donde la soberanía israelí no existe. El portavoz de la flotilla, Thiago Ávila, lo señaló con precisión al comandante naval israelí por radio, segundos antes de que comenzaran los abordajes. Solo uno de los cincuenta barcos había cruzado la línea de las doce millas que marca el inicio de las aguas territoriales israelíes. El resto fue interceptado en alta mar.
La flotilla Global Sumud fue interceptada el 19 de mayo de 2026 a 70 millas náuticas de las costas israelíes, bien dentro de aguas internacionales según la definición de la UNCLOS. Solo uno de los cincuenta barcos había cruzado las doce millas que marcan el límite de las aguas territoriales israelíes.
Los organizadores de la flotilla denunciaron que soldados israelíes dispararon contra al menos cinco embarcaciones antes de abordarlas. El ejército israelí lo negó, afirmando que se utilizaron medios no letales como advertencia. Las imágenes difundidas por los propios activistas durante las transmisiones en vivo muestran lanchas militares acercándose en la oscuridad, luces cegadoras y cañones de agua. Los cuatrocientos treinta detenidos fueron trasladados al puerto de Ashdod, donde serían procesados y deportados. Ninguno fue acusado de delito alguno bajo el derecho penal israelí. Fueron detenidos, humillados y expulsados.
El ministro condenado que gobierna sin obstáculos
Itamar Ben Gvir tiene cincuenta años y ocho condenas penales. No es un dato secundario; es la arquitectura de su carrera política. Fue condenado por incitación al racismo y por apoyo al movimiento Kach, fundado por el rabino Meir Kahane. El kahanismo, para quien no lo conoce, es una ideología que combina el ultranacionalismo judío con la defensa explícita de la expulsión de los palestinos de todos los territorios bajo control israelí, y con la afirmación de que la violencia es un valor legítimo. El propio Estado de Israel ilegalizó el partido Kach en 1994, y los Estados Unidos lo designaron organización terrorista. Ben Gvir fue su coordinador juvenil. A los dieciocho años, sus antecedentes eran ya tan extensos que el ejército israelí lo rechazó por extremista.
En 1995, pocas semanas antes del asesinato del primer ministro Yitzhak Rabin, Ben Gvir apareció en televisión mostrando un adorno que decía haber arrancado del automóvil de Rabin, y declaró, ante las cámaras, “Llegamos a su coche, y también llegaremos a él”. En 2007, un tribunal de Jerusalén lo condenó por discurso de odio y por apoyar al movimiento Kach, al que el Estado israelí había declarado organización terrorista trece años antes. Ninguna de estas condenas impidió su ascenso. Netanyahu lo incorporó al gobierno en 2022 porque necesitaba los votos del bloque de extrema derecha para mantenerse en el poder. En 2025, Ben Gvir regresó al cargo de ministro de Seguridad Nacional, que controla la policía israelí.
La reprimenda que no es una reprimenda
Cuando el video se viralizó, la reacción internacional fue rápida. Francia, Italia, España, Canadá, Portugal, los Países Bajos y Corea del Sur convocaron a sus respectivos embajadores israelíes. La primera ministra italiana Giorgia Meloni, hasta entonces entre las voces europeas más benevolentes con Israel, calificó el comportamiento de Ben Gvir de “inadmissible” y exigió disculpas formales. El presidente surcoreano preguntó por la base legal de la operación y si los hechos habían ocurrido en aguas israelíes. El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, dijo estar “horrorizado” y exigió la liberación inmediata de los detenidos.
En ese contexto llegó la declaración de Netanyahu. El primer ministro afirmó que Israel “tiene todo el derecho a impedir que flotillas provocadoras de seguidores del terrorismo de Hamás entren en nuestras aguas territoriales y lleguen a Gaza”, y añadió que “la forma en que el ministro Ben Gvir trató a los activistas de la flotilla no se ajusta a los valores y normas de Israel”. Netanyahu instruyó a las autoridades para que deportaran a los activistas “lo antes posible”. El ministro de Exteriores, Gideon Saar, fue más directo en X, señalando a Ben Gvir que había “causado daño deliberadamente al Estado con esta actuación vergonzosa”. Ben Gvir respondió en la Knesset, el parlamento israelí, acusando a Saar de “arrodillarse ante los terroristas”.
Benjamin Netanyahu condenó la “forma” en que Ben Gvir trató a los activistas, pero defendió explícitamente la intercepción de la flotilla en aguas internacionales como un “derecho de Israel”. Fue Netanyahu quien nombró a Ben Gvir ministro de Seguridad Nacional en 2022, pese a sus ocho condenas penales previas.
Lo que Netanyahu hizo no fue una reprimenda. Fue una operación de gestión de imagen en dos movimientos. Primero, validar el fondo del asunto (la intercepción, la detención, la deportación). Luego, distanciarse estéticamente de la puesta en escena. El problema que Netanyahu identifica no es que ciudadanos extranjeros hayan sido detenidos en aguas internacionales. El problema es que Ben Gvir filmó la humillación y la subió a X. La diferencia entre los dos no es moral; es publicitaria.
El doble estándar que sostiene el sistema
La semana del video, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos sancionó a los organizadores de la flotilla Global Sumud, bloqueando sus activos bajo la justificación de que representaban una amenaza para la seguridad nacional. Al día siguiente, el embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, declaró que Ben Gvir había “traicionado la dignidad” con su actuación. Ambas cosas ocurrieron en la misma semana. Sanciones financieras para quienes organizaron el viaje; una crítica verbal para quien filmó la humillación. Es el mismo doble rasero ejecutado sin vergüenza.
Europa no mejora el cuadro. Varios gobiernos que convocaron embajadores israelíes en mayo de 2026 son los mismos que en los meses anteriores habían bloqueado sanciones contra Israel en el Consejo de la Unión Europea, o evitado reconocer la calificación de genocidio formulada por la Corte Internacional de Justicia. La indignación es real, pero también selectiva; se activa cuando la humillación tiene cara europea, cuando los arrodillados son ciudadanos con pasaportes reconocibles. Lo que ocurre con los palestinos detenidos en las mismas prisiones que Ben Gvir administra, bajo condiciones documentadas como tortura sistemática, no convoca embajadores. Hay víctimas que tienen prensa y víctimas que no. Las primeras producen crisis diplomáticas. Las segundas producen silencio.
La imagen que no debería haber sorprendido a nadie
Lo que Ben Gvir hizo el 20 de mayo tiene nombre en el derecho internacional humanitario; lo llaman trato degradante a personas bajo custodia. El artículo 3 común de las Convenciones de Ginebra prohíbe los tratos humillantes a personas privadas de libertad. La Convención contra la Tortura de la ONU extiende esa prohibición a cualquier detención. Obligar a personas a arrodillarse con las manos atadas mientras un ministro las filma ante el himno nacional no es una cuestión de interpretación jurídica; es una descripción que figura en los manuales.
Pero la pregunta que ninguna declaración diplomática formuló es la más elemental. ¿Cómo llegó un hombre con ocho condenas penales, incluyendo apoyo a una organización terrorista, a controlar la policía de un Estado que se presenta como democracia? La respuesta no está en Ben Gvir. Está en quienes lo nombraron, en quienes lo toleraron, en quienes siguieron firmando acuerdos comerciales y de cooperación militar con el gobierno que lo sostiene. No hizo falta que Ben Gvir escalara nada; el sistema estaba diseñado para llevarlo donde está. La próxima vez que intercepten una flotilla, el ministro de turno será más discreto. Los activistas seguirán arrodillados en el mismo puerto, con las mismas manos atadas, sin ninguna cámara que lo confirme…
G.S.
Fuentes
- Ben Gvir posts video of himself taunting bound and detained Gaza flotilla activists, The Times of Israel, 20 mayo 2026
- Netanyahu rebukes Israeli security minister after video shows degrading treatment, CBS News, 20 mayo 2026
- Several nations summon Israeli envoys as Ben-Gvir taunts flotilla activists, Al Jazeera, 20 mayo 2026
- US condemns Israel’s Ben-Gvir while sanctioning Gaza flotilla organisers, Al Jazeera, 20 mayo 2026
- Ben Gvir taunts flotilla activists, highlighting Israel’s abuse of detainees, Truthout, 21 mayo 2026
- Ben Gvir exhibe lo que Europa tolera, Público, 22 mayo 2026
- El desprecio de Ben Gvir a la Flotilla provoca inusitada autocrítica en Gobierno Netanyahu, Infobae/EFE, 22 mayo 2026
- Itamar Ben Gvir: el genocida que acusa de terrorismo a los pacifistas, Mundo Abierto, septiembre 2025
- Itamar Ben-Gvir, Biography, Encyclopædia Britannica
- Is Israel’s interception of the Gaza Freedom Flotilla legal?, The Conversation, febrero 2026
- Israel, the Gaza Flotilla and the violation of navigational rights under UNCLOS, Malay Mail, octubre 2025



