Hay una oficina en Modiin, a las afueras de Tel Aviv, que no tiene nombre en la puerta, y el hombre que la dirige explicó una vez a los periodistas que se hicieron pasar por clientes que eso era exactamente lo que eran, nada. Ese hombre se llama Tal Hanan y durante dos décadas operó bajo el alias Jorge, vendiendo a gobiernos, campañas y empresas privadas la capacidad de fabricar realidades enteras en redes sociales. En 2023 un consorcio de treinta medios coordinado por Forbidden Stories lo expuso. Tres años después, la misma industria que él ayudó a fundar ya no necesita esconderse detrás de un alias, se esconde detrás de sociedades registradas, abogados de negocios y servidores repartidos entre cuatro países. El oficio artesanal se volvió infraestructura desechable, y eso cambia por completo lo que significa sospechar de una elección.
La fábrica original
Antes de ser Jorge, Hanan ya trabajaba en los márgenes del espionaje financiero privado. En 2006, mientras hacía un encargo para un banco panameño, alertó a Martin Rodil, entonces analista de datos del Fondo Monetario Internacional, sobre transferencias de PDVSA hacia Irán que violaban las sanciones estadounidenses. Rodil dejó el FMI para asociarse con él. Un año después ambos viajaron a Israel y pasaron dos días respondiendo preguntas del servicio secreto en las oficinas de inteligencia de Glilot Junction. De ese encuentro nació Global Resources Solutions, una empresa de inteligencia financiera que los conectó con Roger Noriega, exsecretario de Estado adjunto bajo George W. Bush y una de las voces más constantes del intervencionismo estadounidense contra los gobiernos de izquierda del continente. Noriega reconoció conocer a Hanan cuando el consorcio de Forbidden Stories lo contactó, aunque insistió en que hacía años no tenían negocios serios juntos.
Ese origen importa porque explica el tipo de cliente que Hanan sabía atender mucho antes de convertirse en Jorge.
El vehículo corporativo que sostenía buena parte de esas operaciones se llama Demoman International, una empresa de seguridad registrada desde 1999 en el sitio del Ministerio de Defensa israelí que promueve exportaciones militares. Alrededor de Hanan trabajaba un pequeño círculo de exfuncionarios de inteligencia, su hermano Zohar como director ejecutivo de la empresa, Mashi Meidan, exfuncionario del gobierno israelí hasta 2006, y Shuki Friedman, exoficial del servicio de inteligencia interna que según una leyenda repetida en el gremio reclutó en su día al hijo de un líder de Hamás como informante. Los abogados de Meidan negaron después, cuando el consorcio periodístico les preguntó, que su cliente hubiera sido jamás socio de una entidad llamada Team Jorge, aunque reconocieron su presencia en las reuniones donde se presentaban los servicios.
Cuando finalmente montó Team Jorge, el producto había madurado. Su software, Advanced Impact Media Solutions, permitía generar en segundos un perfil falso completo, nacionalidad, género, fotografía, historial de correo electrónico, y multiplicarlo hasta treinta mil veces. Durante la reunión grabada en Modiin en diciembre de 2022, Hanan explicó con calma cómo la credibilidad se construye antes de manipular, primero se crea confianza, después se manipula. Demostró en vivo el acceso al Gmail de un funcionario electoral keniano y la capacidad de publicar mensajes desde el Telegram de un asesor cercano a William Ruto. Nada de esto quedó en el terreno de la promesa comercial, quedó filmado.
Hanan aseguró a los periodistas encubiertos haber intervenido en treinta y tres campañas presidenciales en el mundo, veintisiete de ellas con resultado exitoso para quien pagó. La cifra proviene únicamente de su propia declaración y no ha sido verificada en su totalidad por fuente independiente alguna.
La escala del negocio no dependía solo de la palabra de Hanan. Días después de que el consorcio periodístico compartiera con Meta una muestra de las cuentas falsas generadas por Advanced Impact Media Solutions, la empresa dueña de Facebook e Instagram eliminó ese lote y lo relacionó con otro conjunto de cuentas vinculado, desde 2019, a una firma israelí distinta ya expulsada de la plataforma por prácticas idénticas. La coincidencia sugería algo más amplio que un operador solitario, una técnica compartida entre varias empresas del mismo entorno profesional israelí, donde exagentes de inteligencia rotan entre proyectos comerciales de influencia digital sin que exista un registro público de quién trabaja para quién en un momento dado.
El oficio se vuelve industria
Lo que distingue a Team Jorge de lo que vino después no es la ambición sino la escala artesanal. Hanan negociaba en persona, cobraba entre seis y quince millones de euros por campaña según lo que él mismo confesó, y dejaba testigos, colegas presentes en las reuniones, oficinas físicas, un rostro que terminó siendo fotografiado. Era un negocio de reputación privada dentro de un círculo cerrado de clientes que se conocían entre sí, algunos de ellos ligados a Cambridge Analytica desde 2014, cuando Alexander Nix preguntó por correo interno cuál era el apellido real de aquel misterioso Jorge de las operaciones negras israelíes.
El método de negación, sin embargo, ya estaba ensayado antes de que existiera BlackCore. Investigadores de OCCRP encontraron indicios de que Hanan estuvo detrás de documentos bancarios falsificados que implicaban al opositor serbio Dragan Đilas en una supuesta fortuna oculta en Mauricio y Suiza, un informe con metadatos de diciembre de 2020 cuyo formato coincidía casi exactamente con un servicio que Hanan mismo llamaba, en sus reuniones con los periodistas encubiertos, rastreo bancario global. Đilas llevaba años sospechando del origen de esas acusaciones sin poder probarlo, y su demanda judicial contra los periodistas que las publicaron fue rechazada por los tribunales serbios. Nadie reivindicó nunca haber fabricado esos documentos, y esa ausencia de reivindicación, ese vacío deliberado donde debería estar una firma, es precisamente lo que el negocio de Hanan convirtió más tarde en arquitectura.
Ese negocio ya no existe en su forma original de hombre visible y oficina identificable. Lo que vino después no tiene cara, ni colegas dispuestos a posar para una cámara.
Tres años después de esa exposición, el mismo tipo de servicio reapareció en Francia con una arquitectura completamente distinta. Hay una entidad llamada BlackCore que jamás figuró en el registro mercantil israelí, cuyo dominio se creó en agosto de 2025 apenas meses antes de que arrancaran las campañas municipales, y que se presentaba a sí misma, en un sitio ya desaparecido, como una empresa de élite especializada en influencia, ciberseguridad y tecnología para la era moderna de la guerra de la información.
El rastro que no lograron borrar a tiempo
En marzo de 2026, tres candidatos de La Francia Insumisa en Marsella, Toulouse y Roubaix fueron blanco de una campaña de difamación digital. A Sébastien Delogu lo acusó de violación una supuesta bloguera llamada Sophie, cuya identidad nunca existió fuera de las cuentas que la sostenían. Circularon fotografías desnudas generadas por inteligencia artificial. Viginum, el servicio francés que vigila la injerencia digital extranjera, siguió el rastro técnico hasta un servidor en Londres compartido entre marzo de 2025 y mayo de 2026 por subdominios de BlackCore y de otras dos entidades, Omrisystems y Electric Marinade.
Antes de atacar a los tres candidatos franceses, la misma infraestructura había operado bajo un disfraz distinto. Un sitio llamado Sadaqah Palestine se presentaba como una organización humanitaria no política que recolectaba donaciones para desplazados palestinos, con formulario de pago activo y cuentas en Instagram, Facebook y X que mostraban patrones de participación que los investigadores reconocieron después como artificiales, los mismos avatares, el mismo estilo de publicación, los mismos operadores detrás de la máscara humanitaria que luego usarían para hundir reputaciones políticas. En otro rincón de esa misma infraestructura apareció un subdominio en portugués llamado angola-plan, que anunciaba un programa de entrenamiento para una campaña gubernamental angoleña fechada en febrero de 2026, con calendario editorial de tres meses y pauta publicitaria en Meta y TikTok, prueba de que el mismo paquete de herramientas se ofrecía tanto para hundir candidatos opositores como para sostener campañas de gobiernos ya instalados.
Una investigación conjunta de Libération y Haaretz remontó ese servidor hasta dos sociedades domiciliadas en la misma dirección de Tel Aviv, en la calle HaHashmonaim, Galacticos Ltd y SNI Digital. El director de ambas es Doron Afik, abogado especializado en derecho de negocios. En la órbita técnica aparecen Guy Geyor, exconcursante de telerrealidad convertido en empresario tecnológico, y Nir Benita, exoficial de la unidad 8200 de inteligencia electrónica del ejército israelí. Todos negaron conocer BlackCore cuando los dos periódicos los contactaron el 13 de mayo. Menos de dos horas después de esas llamadas, la totalidad de la infraestructura digital vinculada a Galacticos y BlackCore quedó fuera de línea, el sitio, el perfil de LinkedIn, los subdominios, todo desapareció en el mismo movimiento, como un protocolo de emergencia ya escrito antes de que la pregunta llegara.
Viginum confirmó después que el mismo patrón operativo no se limitaba a las municipales francesas. El servicio francés dijo tener sospechas de operaciones similares en Angola, en Togo, en las elecciones escocesas y en la elección municipal de Nueva York de 2025. Ningún gobierno, ni siquiera el israelí, ha logrado establecer todavía quién encargó y pagó por la campaña contra los candidatos franceses.
Según su propio material comercial, recuperado por Haaretz y Libération antes de que el sitio desapareciera, BlackCore ofrecía el despliegue de mil seiscientos avatares capaces de infiltrar grupos de Facebook, alterar tendencias en TikTok y sesgar encuestas en Instagram como parte de un paquete de gestión de campaña política.
Lo que este mercado vende hoy es la sospecha misma
Team Jorge tenía un rostro porque en 2022 todavía era rentable tenerlo, la credibilidad del vendedor formaba parte del producto. BlackCore construyó exactamente lo contrario, una arquitectura de negación instantánea integrada en el diseño mismo del servicio, activa antes incluso de que exista la acusación. Cuando el mecanismo de defensa antecede al ataque, la pregunta de si una operación específica ocurrió en un país específico deja de ser la pregunta más útil.
La pregunta útil es qué hace este mercado con el simple rumor de su propia existencia. Cualquier elección reñida en cualquier país del mundo es hoy, por definición, un escenario donde la acusación de interferencia extranjera resulta instantáneamente verosímil, se haya producido o no una intervención real. Eso no exime a quien pierde de la responsabilidad de probar lo que denuncia, ni convierte cada sospecha en verdad. Pero sí significa que la industria fundada por Hanan logró algo más duradero que cualquiera de sus contratos, volvió estructuralmente plausible la idea de que ninguna elección disputada puede, en rigor, declararse limpia con certeza absoluta. Ese es el producto final, no la manipulación puntual y verificable de un resultado concreto, sino la imposibilidad posterior, duradera, casi permanente, de descartarla del todo…
G.S.
Fuentes
- “Team Jorge”: In the heart of a global disinformation machine, Forbidden Stories
- Exposé unmasks Israel-led disinformation team, Times of Israel
- Israeli Disinformation Expert Linked to Faked Bank Accounts in Serbian Smear Campaign, OCCRP
- Why Witnesses to Venezuela’s Catastrophic Corruption Keep Turning Up in the U.S., Bloomberg Businessweek
- Israeli firm BlackCore meddled in US and Scottish elections, French watchdog says, Middle East Eye
- Israeli Firm BlackCore Suspected of Meddling in NYC, Scotland Elections, Haaretz
- Ingérence lors des municipales, de BlackCore à Tel-Aviv, France 3 Occitanie
- Candidats LFI dénigrés lors des municipales, Yahoo Actualités France
- Wired for war, the Israeli spy-tech machine strikes again, RT World News



