AÑO II  ·  No. 622  ·  VIERNES 28 DE AGOSTO DE 2026

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Victoria popular: Gustavo Petro firma la reforma laboral

Un giro histórico para la Colombia social

Colombia acaba de pasar una página. Ayer, Gustavo Petro firmó la primera gran reforma laboral del siglo XXI. Una reforma arrancada del silencio, de la arrogancia, de la oligarquía. Una victoria popular sin precedentes.

Lo logró. A pesar de los bloqueos, de las traiciones, del sabotaje sistemático por parte de una élite política aferrada a sus privilegios, Gustavo Petro estampó su firma en la nueva reforma laboral. Este momento marca una ruptura histórica en un país donde el derecho laboral había sido moldeado durante décadas al servicio de los intereses patronales, las multinacionales y la precariedad.

Jamás, desde la Constitución del 91, una reforma laboral había encarnado una transformación social tan profunda. Desde el Código del Trabajo concebido bajo regímenes autoritarios, ningún gobierno se había atrevido a desmontar la arquitectura legal de la explotación. La precariedad no era un accidente. Era un proyecto. Era la norma, celosamente protegida por leyes injustas y jueces cómplices.

Lo que cambia la reforma

Por fin, las trabajadoras del hogar, los empleados y empleadas de la logística, los domiciliarios en moto, las cajeras, los conductores de bus, los guardias de seguridad, los campesinos invisibilizados podrán acceder a contratos dignos, protección frente al despido arbitrario, derecho a vacaciones pagadas, licencia de maternidad y desconexión. Las jornadas nocturnas vuelven a ser lo que eran: horas recargadas, reconocidas, respetuosas de la salud. El trabajo dominical, banalizado en nombre del lucro, vuelve a valorarse como corresponde.

El jornalero de la bananera, la madre soltera que limpia casas ajenas, el joven que reparte comida bajo la lluvia en Medellín, el vigilante que duerme dos horas en una silla plástica antes de su siguiente turno: para ellos, este texto es un acto de reconocimiento. Por fin.

Un acto de justicia, no de revancha

Contrario a lo que repiten los editoriales de los grandes medios, esta reforma no es una venganza ideológica: es una reparación histórica. No castiga a nadie, protege. No discrimina a ningún empleador, responsabiliza. No destruye la economía, la humaniza. No responde a un dogma, escucha a una sociedad.

Un golpe rotundo a la casta política

Las figuras que intentaron asfixiar la reforma deberían esconderse de la vergüenza. Angélica Lozano, David Luna, María Fernanda Cabal, Andrés Forero, Roy Barreras: todos maniobraron para impedir este avance, por intereses electorales o por connivencia con los poderosos. Su fracaso es total. Su hipocresía, evidente. Sus máscaras, caídas.

Ganó el pueblo. También la democracia.

Porque esta victoria es de las urnas, pero también de la movilización. El 18 de marzo, cientos de miles de colombianos salieron a las calles a defender este proyecto. La presión popular no cesó. Forzó a las instituciones a escuchar. No fue un hombre solo quien impuso una reforma: fue un pueblo quien la exigió. El presidente Petro fue apenas el canal legítimo de una voluntad mayoritaria.

¿Y ahora qué?

Ahora toca aplicar. Vigilar. Evaluar. Seguir luchando para que esta reforma no se quede en letra muerta. Habrá que controlar a los empleadores reacios, reforzar las inspecciones laborales, formar jueces laborales, apoyar a los sindicatos.

Pero hoy, podemos respirar.

Hoy, podemos decir: Colombia ha cruzado un umbral.

Un país que comienza a respetar a quienes lo construyen día tras día, en la sombra, con sudor, con dignidad.

G.S.

Actualizado el 8 de septiembre de 2025

Gabriel Schwarb

SOBRE EL AUTOR

Gabriel Schwarb

Gabriel Schwarb es el director fundador y editor en jefe de AcidReport, escritor suizo-colombiano con más de tres décadas de práctica profesional en dirección artística, desarrollo web y periodismo de investigación. El medio funciona como una asociación sin fines de lucro, regulada por el artículo 60 del Código Civil suizo, sin afiliación política, sin publicidad y sin financiación externa. Publica en español, francés e inglés, y cubre América Latina y Europa en espejo, explicando cada continente al otro.

Lo fundó convencido de que la victoria de Iván Duque sobre Gustavo Petro en 2018 no había sido limpia, una sospecha que el escándalo Ñeñe Hernández vino a reforzar, y de que la Colombia real no encontraba espacio en sus propios medios. Nacido como un puente informativo entre Colombia y Europa, el proyecto se amplió después a toda América Latina, y es leído hoy en el mundo entero. Su método combina verificación estricta de fuentes, trabajo de archivo y revisión pública de errores. No publica para agradar. Publica para responder.

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