El 15 de septiembre de 2026, Alex Saab se declaró culpable ante una corte federal de Miami de haber orquestado, durante casi una década, un esquema de sobornos y facturas falsas que desvió cientos de millones de dólares del Comité Local de Abastecimiento y Producción, el programa venezolano de cajas de alimentos conocido como CLAP. Como parte del acuerdo, se comprometió a devolver 195 millones de dólares y a entregar a la fiscalía estadounidense información sobre altos funcionarios del gobierno venezolano. La confesión no añade un hecho nuevo a lo que el periodista Daniel Coronell ya había documentado, con cartas, correos y actas notariales, poco más de dos meses antes de que el abogado de Saab, Abelardo de la Espriella, llegara a la presidencia de Colombia. Lo que la confesión sí aporta es la voz del propio implicado confirmando la naturaleza exacta de la sociedad que de la Espriella negó bajo amenaza de demanda en 2017, la misma de la que, según esas cartas, ya había recibido casi 375 mil dólares tres años antes de esa negación. El hombre que hoy gobierna Colombia sabía perfectamente de qué hablaba cuando aseguró, con tanta firmeza, no saber absolutamente nada.
El desmentido de 2017 frente a los documentos de 2014
En agosto de 2017, la entonces fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, ya en el exilio y enfrentada al chavismo que había servido durante una década, señaló en una rueda de prensa a una sociedad llamada Group Grand Limited como el vehículo mediante el cual Nicolás Maduro habría desviado fondos del programa CLAP. Ortega había ocupado el cargo de fiscal general desde 2007 y había sido destituida ese mismo año por la Asamblea Constituyente impuesta por Maduro, antes de huir primero a Colombia y luego a España. Según su denuncia, los propietarios reales de Group Grand Limited eran el empresario colombiano Alex Saab y su socio Álvaro Enrique Pulido Vargas. La acusación llegaba de alguien que había defendido al chavismo desde adentro durante años, no de un opositor externo especulando sobre cifras ajenas.
Abelardo de la Espriella, abogado de Saab desde 2013, respondió de inmediato a la prensa de Barranquilla. Negó cualquier vínculo de su cliente con esa empresa, afirmó que Saab no tenía nada que ver con negocios de alimentos y amenazó con demandar a Ortega por difamación. Ese mismo año, en una columna publicada en El Heraldo bajo el título Muerte al Tirano, de la Espriella sugería que un eventual asesinato de Maduro podría constituir un acto patriótico. La yuxtaposición es incómoda. El mismo hombre que un día imaginaba en letra impresa la muerte violenta del tirano defendía, al día siguiente, la limpieza comercial de quien movía el dinero del tirano.
El problema para de la Espriella es la fecha. Una carta fechada el primero de mayo de 2014, dirigida al abogado fiscalista de Miami Timothy Richards, describe tres giros por un total de 374.850 dólares, ordenados desde cuentas de Group Grand Limited y de otra sociedad de Saab, Consorcio Estructuras Metálicas, en el Global Bank of Commerce de Antigua y Barbuda. Un correo posterior, del 29 de abril de 2015, confirma que dos de esos pagos, por 200 mil y 75 mil dólares, ya habían sido ejecutados. Ambos documentos preceden por tres años el momento en que de la Espriella juró públicamente que ignoraba cualquier relación entre su cliente y esa sociedad. Ningún abogado corporativo olvida el origen exacto de un giro de casi cien mil dólares, y mucho menos de tres giros ejecutados en menos de dos semanas, canalizados desde el mismo paraíso fiscal hacia la misma firma de Miami.
Según Armando.info, entre 2017 y 2018 Group Grand Limited obtuvo contratos por más de 600 millones de dólares para el suministro de 21 millones de combos CLAP, y llegó a facturar 113 millones de dólares en un solo día, el 29 de septiembre de 2017.
El mecanismo no era abstracto para quien dependía de esas cajas. Group Grand Limited importaba alimentos por encima del precio de mercado internacional y, según las denuncias que Armando.info documentó desde 2018, buena parte de ese contenido llegaba vencido o en mal estado a los hogares venezolanos más pobres, exactamente la población que el programa decía proteger de la escasez provocada por el colapso económico del país.
El dinero, el apartamento y la ruta bancaria
Los giros de 2014 no se quedaron en una cuenta fiduciaria. Cuatro meses después de la última transferencia, el 2 de septiembre de 2014, una sociedad llamada Abeluci LLC, administrada por Ana Lucía Pineda Aruachan, esposa de de la Espriella, compró un apartamento en la Bristol Tower de Miami, en el número 2127 de Brickell Avenue. El mismo Timothy Richards que recibía los giros de Saab preparó los documentos de esa compra.
La escritura de venta del apartamento en Brickell Avenue registró oficialmente un precio de diez dólares. Los documentos consultados por Cuestión Pública muestran un pago real de 1.125.000 dólares.
En julio de 2021, ese mismo apartamento se revendió por 1,2 millones de dólares a Luis Carlos Vélez y a Siad Char, este último vinculado al alcalde de Barranquilla, Alex Char. La ruta bancaria completa, reconstruida por la prensa colombiana a partir de los mensajes SWIFT, pasó del Global Bank of Commerce de Antigua a un banco intermediario en San Francisco, Wells Fargo, antes de aterrizar en la cuenta de la firma Richards en el Bank of America de Miami. Las confirmaciones SWIFT de esos giros describían la operación bajo el concepto genérico de asesoría fiscal internacional, una fórmula bancaria que disimulaba en el papel exactamente lo que la fiscal venezolana ya había denunciado en público meses antes. El Departamento de Justicia estadounidense describe precisamente ese tipo de circuito, empresas fachada, facturas falsas y documentos de envío inventados, como el mecanismo central del esquema al que Saab se declaró culpable.
Nada de esto es ilegal por sí solo, tomado hecho por hecho y sin el contexto que lo rodea. Un abogado puede cobrar honorarios, y una esposa puede comprar un apartamento. Lo que resulta más difícil de sostener es que el mismo hombre que movía y recibía ese dinero, a través de esas exactas sociedades, jurara tres años después que desconocía cualquier vínculo entre ellas y su cliente.
Un patrón que se repite
Esta no es la primera vez que de la Espriella minimiza una cercanía documentada, ni la única zona gris de sus años como abogado de Saab. En 2016, según documentos judiciales revisados por la prensa colombiana, Saab se reunió en Bogotá con agentes del FBI y de la DEA para discutir contratos gubernamentales, mientras de la Espriella seguía presentándolo ante la opinión pública como un simple contratista de vivienda. El 25 de septiembre de 2018, un intento de captura de Saab en Colombia fracasó después de que un analista de la Dijín, la policía judicial colombiana, le advirtiera con antelación. Investigaciones posteriores señalan que la firma de de la Espriella habría alertado a la familia del empresario. En 2022, documentos judiciales revelaron que Saab colaboraba con autoridades estadounidenses desde 2018, en abierta contradicción con la cronología que de la Espriella sostuvo públicamente sobre el fin de su representación.
La emisora pública de Miami WLRN reportó en junio de 2026, atribuyéndolo a fuentes cercanas al caso, que habría sido de la Espriella quien puso en contacto a Saab con el profesor de la Universidad de Miami Bruce Bagley, condenado después a seis meses de prisión federal por lavar cerca de tres millones de dólares vinculados a esa misma red. De la Espriella respondió que apenas conoció a Bagley una vez y que desconocía la naturaleza de su relación con Saab. Bagley había construido buena parte de su reputación académica escribiendo sobre el narcotráfico latinoamericano, antes de terminar condenado por participar precisamente en el tipo de operación que había pasado su carrera describiendo desde la distancia segura de la cátedra.
Meses antes, en abril de 2026, circuló una fotografía de de la Espriella junto a Jorge Luis Hernández Villazón, alias Boliche, un narcotraficante hoy preso en Tampa. Su respuesta entonces fue casi idéntica a la de 2017, jamás había violado la ley, dijo, y ejercer como abogado penalista no equivale a compartir los delitos de un cliente. En abril de 2024, un colaborador de confianza de de la Espriella, Daniel Peñarredonda, fue fotografiado en un acto chavista en Venezuela junto a Camila Fabri, esposa de Saab, un episodio que la campaña presidencial nunca explicó. Once congresistas demócratas estadounidenses, preocupados por la solidez de un aliado hemisférico de Washington, ya habían pedido explicaciones formales sobre estos vínculos meses antes de que Saab confesara, sin obtener una respuesta que fuera más allá de la negación genérica.
En mayo de 2026, cuando Coronell publicó la carta y los correos, contactó directamente a de la Espriella para preguntarle si se había beneficiado de esos giros. No hubo respuesta. Tras la confesión de Saab del 15 de septiembre, ningún medio consultado registra una declaración de la presidencia sobre el asunto. El silencio, más que la negación, se ha convertido en el recurso preferido de Abelardo de la Espriella cada vez que los documentos hablan por él.
Lo que confirma la confesión de Saab para la presidencia actual
Nada de lo expuesto en este texto era desconocido antes de las elecciones colombianas de 2026. Coronell lo publicó, con documentos, menos de un mes antes de la segunda vuelta. La Silla Vacía, Cuestión Pública, Infobae y RTVC lo corroboraron en las semanas siguientes, cada uno desde su propia revisión de las actas y de los registros bancarios. El electorado colombiano votó con esa información ya disponible, y el abogado de un testaferro confeso de Maduro llegó a la Casa de Nariño, sede de la presidencia colombiana, con noventa decretos bajo el brazo y la promesa de cerrar la Jurisdicción Especial para la Paz.
Vale la pena recordar que Saab, en una entrevista de 2021 con El Espectador, cuando ya de la Espriella había dejado formalmente de representarlo, describió a su antiguo abogado como un gran abogado y amigo, y precisó que las diferencias políticas entre ambos nada tenían que ver con el ejercicio de su profesión. No hablaba de un desconocido. Hablaba de un amigo que, según los documentos, cobraba de las mismas sociedades que hoy la justicia estadounidense reconoce como instrumentos del saqueo del CLAP.
Lo que la confesión de Saab aporta, entonces, no es una revelación sino una confirmación judicial, pronunciada por el propio implicado ante un juez de Miami, de que la sociedad que de la Espriella negó en 2017 operaba exactamente como Ortega Díaz la había descrito ocho años antes. El presidente colombiano había prometido al Departamento de Estado estadounidense colaborar en la persecución de los activos criminales de la red de Saab. Más de una semana después de la confesión, esa promesa sigue sin una sola acción pública que la respalde, ni un comunicado, ni una rueda de prensa, ni una orden judicial visible contra ninguno de los bienes descritos en este texto. La diferencia entre gobernar y litigar es precisamente esa, un abogado puede guardar silencio hasta que el juicio termine, un presidente responde ante la ciudadanía todos los días, incluidos los días en que preferiría no hacerlo.
Un hombre puede defender a un delincuente sin ser su cómplice. Pero cuando ese hombre gobierna un país y sigue callando exactamente en el momento en que la justicia confirma lo que él negó bajo amenaza judicial, el silencio deja de ser una estrategia procesal y se convierte en la continuación, desde el poder, de la misma mentira…
*G.S.*
Fuentes
- Maduro Regime Ally Alex Saab Pleads Guilty to Money Laundering Scheme Involving Bribery and Public Contracts for Food and Medicine
- CLAP Boxes incessantly fatten Group Grand Limited Cash Register
- LOS GIROS DE ALEX SAAB
- Saab y De la Espriella, fechas que enredan la desmarcada del candidato
- Entre 2014 y 2015, De la Espriella se benefició de transacciones de Alex Saab
- El apartamento de diez dólares que Abelardo de la Espriella adquirió en Miami tras beneficiarse de los giros de Álex Saab
- Did Colombia’s presidential front-runner help hook up a Colombian criminal and a Miami professor
- "Abelardo de la Espriella es un gran abogado y amigo", Alex Saab
- Saab confiesa, quién responde en Colombia



