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SÍNTESIS INICIAL
En 2 minutos, lo esencial. El 8 de marzo de 2026, los colombianos elegirán Congreso y podrán participar en las consultas presidenciales interpartidistas. Sin embargo, una desinformación masiva reduce la jornada a “dos tarjetones” cuando en realidad existen tres. El tercero, el de las consultas presidenciales, no será entregado automáticamente; el ciudadano debe solicitarlo expresamente al jurado. Este texto demuestra que la arquitectura electoral favorece la abstención selectiva, que Cambio Radical impulsó la entrega a pedido y que los principales beneficiarios son los candidatos que evitaron las consultas. Explica cómo funciona este filtro informacional y qué implica para la legitimidad del proceso. Si solo puede leer esto, quédese con esto; el 8 de marzo exija el tercer tarjetón, informe a su entorno y comparta esta información antes de que sea tarde.
El próximo domingo electoral, millones de colombianos llegarán a las urnas convencidos de que solo recibirán dos tarjetones. Esa convicción no es un error pedagógico sino el resultado de una omisión sistemática que beneficia a quienes prefieren una ciudadanía desinformada. Existe un tercer tarjetón y nadie se lo va a ofrecer.
Lo que no le van a decir en la mesa
La mecánica es sencilla y por eso resulta tan eficaz. El jurado de votación tiene la obligación de entregar dos tarjetas electorales, la del Senado y la de la Cámara de Representantes. Hasta ahí, el procedimiento estándar que todo colombiano con experiencia electoral reconoce. Lo que el jurado debe hacer además, según disposición del registrador Hernán Penagos confirmada el 30 de enero de 2026, es informar sobre la existencia de una tercera tarjeta electoral destinada a las consultas presidenciales interpartidistas. Informar, no entregar. La diferencia parece semántica pero transforma radicalmente la dinámica de participación.
El ciudadano que desconozca la existencia de ese tercer tarjetón no lo pedirá. El jurado que mencione su existencia entre el ruido de la jornada, la fila de votantes y las instrucciones acumuladas cumplirá técnicamente con su deber sin garantizar que el mensaje llegue. La Registraduría Nacional diseñó un sistema donde el acceso al voto depende del conocimiento previo del votante, no de la oferta institucional. Quien llega informado vota en tres procesos; quien llega con la información circulante de “dos tarjetones” participa en dos. La democracia colombiana se estratifica según el capital informacional de cada elector.
DATO CLAVE.
El 8 de marzo de 2026 existen tres tarjetones disponibles para cada votante. Tarjetón 1, Senado de la República (entrega automática). Tarjetón 2, Cámara de Representantes según circunscripción territorial (entrega automática). Tarjetón 3, consultas presidenciales interpartidistas (solo si usted lo solicita al jurado).
Por qué nadie habla del tercer tarjetón
La explicación oficial apela a la protección del secreto del voto. El registrador Penagos argumentó que distribuir automáticamente el tarjetón de consultas obligaría al ciudadano a revelar su orientación política al solicitarlo por coalición específica. La solución adoptada fue un tarjetón único que incluye todas las consultas, precisamente para evitar esa exposición. Pero entonces, si el diseño ya protege el secreto del voto, la entrega debería ser automática como las otras dos tarjetas. La contradicción revela que el argumento técnico encubre una decisión política.
Cambio Radical solicitó formalmente que el tarjetón de consultas solo se entregara a pedido del elector, y la Registraduría adoptó esa modalidad. El partido no participa en ninguna de las dos consultas registradas, ni en la Gran Consulta por Colombia de la centroderecha ni en el Frente por la Vida cercano al petrismo. Su interés en reducir la participación de esos procesos resulta transparente. El magistrado Cristian Ricardo Quiroz, presidente del Consejo Nacional Electoral, expresó su preocupación pública por la falta de pedagogía a cuarenta días de la elección, reconociendo que el tarjetón único podría generar votos nulos masivos. La advertencia institucional no modificó el procedimiento.
CITA.
“En América Latina asistimos a democracias de baja intensidad; se permite votar pero se impide elegir. El acceso formal al sufragio coexiste con barreras informales que filtran la participación efectiva.”
– Boaventura de Sousa Santos –, sociólogo y teórico de la democracia participativa.
Quiénes ganan con su silencio
Las consultas interpartidistas cumplen una función democrática verificable; permiten que la ciudadanía, no los aparatos partidarios, elija al candidato que representará a cada coalición en la primera vuelta presidencial del 31 de mayo. Una baja participación en las consultas produce dos efectos políticos inmediatos. Primero, el ganador emerge con menor legitimidad y capacidad de movilización para la contienda definitiva. Segundo, los candidatos que optaron por ir directamente a primera vuelta evitan competir contra un adversario fortalecido por una victoria participativa.
Entre quienes evitaron las consultas figuran nombres de peso. Abelardo de la Espriella, Claudia López, Sergio Fajardo y Luis Gilberto Murillo optaron por la ruta directa de firmas o avales partidarios sin pasar por el filtro ciudadano de marzo. Una consulta con alta participación otorgaría a Vicky Dávila, Aníbal Gaviria o Iván Cepeda un impulso que esos candidatos externos no tendrían forma de replicar. La abstención selectiva en las consultas nivela artificialmente un campo de juego que el mecanismo democrático pretendía inclinar hacia la legitimación popular.
DATO CLAVE.
La Gran Consulta por Colombia incluye nueve candidatos de centroderecha, entre ellos Vicky Dávila, Paloma Valencia, Juan Manuel Galán y Enrique Peñalosa. El Frente por la Vida agrupa a Roy Barreras y Camilo Romero, con la participación de Iván Cepeda pendiente de resolución del CNE. Quien no vote en las consultas no incide en quién representará a esos bloques en mayo.
El filtro invisible
La desinformación opera como mecanismo de exclusión sin necesidad de reformas legales ni restricciones explícitas al sufragio. Nadie impide votar en las consultas; simplemente se omite informar masivamente que existen. El resultado estadístico será indistinguible de una apatía ciudadana generalizada, aunque su origen resida en una arquitectura institucional que premia el conocimiento previo y penaliza la confianza en la información oficial. No se trata de una conspiración coordinada sino de intereses convergentes; la Registraduría privilegia la economía logística, los partidos sin candidatos en consultas promueven la entrega a pedido, los medios reproducen la simplificación de “dos tarjetones” sin verificar. El sistema produce exclusión sin que nadie asuma responsabilidad individual por ella.
La pregunta incómoda es quién accede a la información correcta y quién no. Los sectores con mayor seguimiento de medios independientes, mayor tiempo para investigar procedimientos electorales y redes sociales politizadas llegarán informados. Quienes dependen del boca a boca, de la información institucional simplificada o de medios que repiten sin verificar, llegarán con un mapa incompleto. El filtro no es jurídico sino informacional, y sus efectos de clase son previsibles aunque difíciles de cuantificar.
Qué hacer el 8 de marzo
La información que acaba de leer transforma su voto en tres actos de participación en lugar de dos. Al llegar a la mesa de votación, después de recibir los tarjetones del Senado y la Cámara, exija verbalmente el tarjetón de las consultas presidenciales interpartidistas. El jurado tiene la obligación legal de entregárselo. Puede votar por un candidato de cualquiera de las dos consultas registradas o dejarlo en blanco, pero su sola participación incrementa la legitimidad del proceso y reduce el efecto del filtro informacional. Si el jurado no menciona el tercer tarjetón, usted ya sabe que existe. Pídalo.
Antes del 8 de marzo, comparta esta información con su entorno familiar, laboral y digital. La eficacia de la desinformación depende del silencio de quienes ya saben. Cada persona informada sobre el tercer tarjetón es un eslabón roto en la cadena de la abstención inducida. Usted tiene 37 días para multiplicar este conocimiento.
Conclusión
Colombia enfrenta una jornada electoral donde el acceso al voto completo depende de información que no circula con la intensidad necesaria. El tercer tarjetón existe, está disponible y define quién competirá por la presidencia en mayo. La pregunta que cada ciudadano debe hacerse no es si quiere participar en las consultas sino por qué nadie le había dicho que podía hacerlo. La respuesta señala a quienes se benefician de su silencio…
G.S.
Fuentes
- Declaraciones del registrador Hernán Penagos sobre entrega de tarjetones, Registraduría Nacional del Estado Civil, 30 de enero de 2026
- Solicitud de Cambio Radical sobre entrega a pedido del tarjetón de consultas, enero de 2026
- Declaraciones del magistrado Cristian Ricardo Quiroz sobre pedagogía electoral, Consejo Nacional Electoral, enero de 2026
- Información oficial consultas Gran Consulta por Colombia y Frente por la Vida, Registraduría Nacional, enero de 2026
- Calendario electoral elecciones legislativas y presidenciales 2026, Registraduría Nacional del Estado Civil


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