Lectura estimada: 8 minutos ·
SÍNTESIS INICIAL
En 2 minutos: José Antonio Kast ganó la presidencia de Chile con el 58,17% de los votos, consolidando un arco autoritario que va desde Washington hasta la Patagonia. Este texto demuestra que la victoria no representa una simple alternancia democrática sino la inserción de Chile en una arquitectura de poder transnacional donde Trump opera como vértice, Milei como laboratorio y Kast como replicador. Explica las consecuencias inmediatas para Chile (deportaciones masivas, indulto a criminales de lesa humanidad, estado de excepción en La Araucanía, retroceso en derechos reproductivos) y para el continente (cerco contra Venezuela, Cuba y Nicaragua, debilitamiento de gobiernos progresistas). Si solo puedes leer esto, quédate con esto: Chile no eligió un presidente sino que se integró a un sistema de dominación regional que rediseñará América Latina.
El 14 de diciembre de 2025, Chile completó una operación geopolítica que excede ampliamente sus fronteras. José Antonio Kast obtuvo 7.225.021 votos contra 5.192.708 de Jeannette Jara, una diferencia de casi 17 puntos que pulverizó cualquier expectativa de resistencia progresista. El candidato del Partido Republicano ganó en las 16 regiones del país, incluyendo bastiones históricos de la izquierda, produciendo la segunda victoria más amplia desde el retorno a la democracia en 1990. Marco Rubio, secretario de Estado de Trump, felicitó inmediatamente al presidente electo anticipando “el fortalecimiento de la seguridad regional”. Javier Milei calificó el resultado de “aplastante” y lo definió como “un paso más en defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada”. La coordinación no es retórica; es arquitectura de poder.
La Pirámide Trump-Milei-Kast
Un análisis publicado por El Ciudadano en octubre de 2025 identificó con precisión la estructura que ahora se consolida. No se trata de afinidad ideológica difusa sino de una cadena tangible de poder, recursos financieros y marcos culturales. En el vértice, Donald Trump opera como fuente de capital político y financiero, ofreciendo validación ideológica y salvavidas económicos condicionados. En el nivel intermedio, el gobierno de Milei en Argentina funciona como caso de prueba, el laboratorio donde se implementa una terapia de shock bajo protección financiera del patrón. En la base, Kast emerge como emulador ansioso por replicar la fórmula. La visita de Milei a la Casa Blanca el 14 de octubre formalizó esta relación patrón-cliente cuando Trump vinculó públicamente la continuidad del apoyo financiero al éxito electoral del argentino, declarando que “si pierde, no vamos a ser generosos con Argentina”.
“Hay un posicionamiento en América Latina que se nota que el Gobierno de Trump, en términos políticos, aprecia.”
– Martín Schapiro –, analista internacional, CNN
DATO CLAVE:
Trump condicionó un swap de 20.000 millones de dólares al resultado electoral argentino de octubre 2025. Milei ganó. El mensaje para Kast es inequívoco; el camino al poder implica asegurar el patrocinio de Washington.
Esta arquitectura transforma la ayuda económica en instrumento de intervención directa en procesos democráticos, poniendo el pulgar estadounidense en la balanza electoral de naciones soberanas. El apoyo financiero actúa como sistema de soporte vital artificial, aislando a estos gobiernos de las consecuencias políticas de sus propias políticas económicas. La promesa de respaldo estadounidense se convierte en pieza clave de la oferta electoral, debilitando la soberanía nacional y desplazando la responsabilidad del líder hacia el patrón externo que garantiza su supervivencia política. Chile acaba de ingresar a este sistema.
Lo Que Viene Para Chile
El programa de Kast contempla deportaciones masivas de los más de 300.000 migrantes irregulares que ingresaron por pasos fronterizos no habilitados, en su mayoría venezolanos. Su estrategia incluye vuelos chárter donde parte del costo sería cubierto por los propios deportados. El Plan Escudo Fronterizo promete reducir en 90% los cruces ilegales en seis meses y vigilar el 100% de los puntos vulnerables. “Les quedan 111 días para dejar Chile voluntariamente”, advirtió Kast durante la campaña, inaugurando una cuenta regresiva que ya desató crisis diplomáticas con Perú, cuyo gobierno declaró estado de emergencia fronterizo desplegando contingentes militares para impedir el ingreso de quienes huyen de Chile.
En La Araucanía, Kast promete militarización permanente para resolver el conflicto mapuche. Su programa incluye estado de excepción constitucional, ampliación de atribuciones policiales y despliegue militar sostenido contra comunidades indígenas que reivindican territorios ancestrales. El modelo Bukele, con sus exhibiciones de deshumanización carcelaria y la tasa de encarcelamiento más alta de las Américas, funciona como referencia explícita para esta política de mano dura que prescinde del debido proceso en nombre de la seguridad.
DATO CLAVE:
En 2017, la esposa de Kast reveló en entrevista que él le prohibió usar anticonceptivos. Su programa se opone al aborto incluso en caso de violación y al matrimonio igualitario, amenazando derechos conquistados en la última década.
En materia fiscal, Kast defiende recortes de 6.000 millones de dólares en 18 meses, propuesta que Gabriel Boric calificó de “irresponsable” por la imposibilidad de ejecutarla sin afectar beneficios sociales. El modelo Milei demuestra que con suficiente respaldo externo los ajustes pueden sostenerse políticamente aunque destruyan el tejido productivo; el precedente argentino, donde la pobreza se disparó mientras los indicadores macroeconómicos mejoraban, anticipa lo que Chile experimentará. El presidente electo tampoco descartó indultar a los presos de Punta Peuco condenados por crímenes de lesa humanidad. Visitó en prisión a Miguel Krassnoff, condenado a más de 1000 años por torturas y desapariciones, prometiendo revisar su caso. La genealogía no es accidental; el padre de Kast, Michael Kast Schindele, fue miembro del Partido Nazi alemán, afiliado voluntariamente al NSDAP el 1 de septiembre de 1942 según documentos del Archivo Federal Alemán, y llegó a Chile en 1950 a través de las ratlines vaticanas que facilitaron la fuga de criminales de guerra. Figura como inculpado en los crímenes de Paine donde 70 campesinos fueron masacrados en 1973. Carmen Frei y defensores de derechos humanos calificaron la posibilidad de indultos como “doloroso retroceso” y “regresión grosera” que significa impunidad.
El Rediseño Continental
Con Marco Rubio como secretario de Estado y Mauricio Claver-Carone como enviado especial a América Latina, la administración Trump despliega una estrategia regional que excede el simple alineamiento ideológico. El escenario proyectado incluye sacar a Maduro de Venezuela, apretar a Cuba hasta que se quiebre, derrocar a Ortega en Nicaragua, y profundizar la división de la izquierda boliviana para lograr una restauración derechista en esa nación rica en litio. Chile y Colombia, gobernados por izquierdistas con números desfavorables, constituyen objetivos donde la victoria de Kast funciona como demostración de lo posible. Brasil, donde Lula enfrenta presiones constantes y Bolsonaro fue condenado por golpismo, representa el premio mayor.
El arco autoritario incluye a Milei en Argentina, Bukele en El Salvador, Noboa en Ecuador (quien firmó acuerdos de seguridad con Washington tras reunirse con Trump en Mar-a-Lago), y ahora Kast. La CPAC Argentina de diciembre 2024, donde Lara Trump elogió a Milei como “aliado por la libertad”, funcionó como escenario de coordinación para esta internacional de ultraderecha que comparte infraestructura operativa, financiamiento cruzado y estrategias comunicacionales. Kast declaró durante la campaña su disposición a apoyar una eventual invasión estadounidense a Venezuela, posicionando a Chile como aliado incondicional de la política exterior trumpista. Esta subordinación significa el fin de cualquier pretensión de autonomía latinoamericana y el debilitamiento de espacios multilaterales como CELAC, cuya última cumbre reunió solo 9 de 60 invitados.
“A la izquierda se la combate por derecha, no se la puede combatir por centro. Estábamos en el clóset. Ahora vamos a ver la derecha de verdad.”
– Agustín Laje –, ideólogo de la nueva derecha latinoamericana
Conclusión
El 14 de diciembre de 2025 marca la inserción de Chile en un sistema de dominación regional que rediseñará América Latina durante la próxima década. La victoria de Kast completa un arco autoritario continental que va desde Washington hasta Santiago, pasando por Buenos Aires y San Salvador. Las consecuencias serán devastadoras para los sectores populares chilenos (deportaciones, recortes, militarización de territorios mapuche, retroceso en derechos reproductivos y de diversidad sexual), para los migrantes atrapados en fronteras militarizadas, para los gobiernos progresistas que enfrentarán presiones intensificadas, y para cualquier proyecto de integración latinoamericana autónoma. Los familiares de los 70 campesinos de Paine, las víctimas de Villa Grimaldi, los miles de torturados y desaparecidos verán el 11 de marzo de 2026 cómo el heredero político de sus verdugos asume la presidencia. El pinochetismo volvió a La Moneda. Esta vez, por la puerta grande de la democracia…
G.S.
Fuentes
- Resultados oficiales balotaje presidencial, Servicio Electoral de Chile (Servel), 14 diciembre 2025
- “La pirámide Trump-Milei-Kast: Una economía política de emulación, poder y costo social”, El Ciudadano, octubre 2025
- “Las propuestas de José Antonio Kast”, CNN en Español, noviembre 2025
- “La frontera entre Perú y Chile, testigo del temor migrante”, France 24, diciembre 2025
- “Carmen Frei y defensores de DD.HH. condenan posible indulto”, BioBioChile, diciembre 2025
- “Mapa de calor: aliados y enemigos de Trump en América Latina”, CNN en Español, noviembre 2025
- “Pensamiento crítico: La nueva derecha inaugura el trumpismo panamericano”, Resumen Latinoamericano, marzo 2025


Deja un comentario