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SÍNTESIS INICIAL
En Colombia, la empresa privada que opera el software de preconteo de votos desde 2014 es la misma que dejó Honduras sumida en una fractura institucional profunda tras las elecciones del 30 de noviembre de 2025. El Grupo ASD, integrante del consorcio ganador del contrato electoral de 2026, acumula doce años de contratos electorales colombianos, denuncias judiciales por manipulación de actas, y una “renuncia” al proceso que la revista RAYA demostró ser ficticia. El mecanismo denunciado es idéntico en ambos países, divergencias entre las actas físicas y los datos arrojados por el software de preconteo. Si solo puedes leer esto, quédate con esto. Ningún organismo estatal colombiano ha auditado de forma independiente el código fuente del sistema que contará tus votos el 8 de marzo.
Hay una pregunta que las democracias latinoamericanas han aprendido a no formular con demasiada claridad. No es si el voto se falsifica, sino quién controla la infraestructura que lo procesa y bajo qué condiciones ese actor privado puede ser obligado a rendir cuentas ante alguien distinto a su cliente inmediato. En Colombia, esa pregunta adquiere urgencia concreta a menos de setenta y dos horas del 8 de marzo de 2026. El Grupo ASD lleva doce años siendo pieza central del sistema de preconteo colombiano, y lleva doce semanas siendo el epicentro de una crisis electoral en Honduras cuyas resonancias nadie en la Registraduría parece dispuesto a examinar en voz alta.
ASD, perfil de un operador sin rostro
El Grupo ASD no es una empresa que aparezca en las conversaciones ordinarias sobre política colombiana. Su nombre no convoca debates en el Congreso, no genera editoriales en los grandes periódicos, no forma parte del vocabulario electoral que circula en redes. Es, en el sentido más preciso del término, una empresa de infraestructura que existe en el subsuelo técnico de los procesos democráticos, invisible mientras funciona, brevemente visible cuando algo falla, y rápidamente olvidada una vez que el escándalo cede. Esa invisibilidad no es accidental. Es la condición de existencia de un modelo de negocio que depende, estructuralmente, de que nadie le preste demasiada atención.
Fundada en 1982 por Armando Flórez Pinzón, la empresa construyó en cuatro décadas un portafolio de contratos públicos que excede con creces el campo electoral. Construcción, auditorías de salud, servicios de catering, gestión de archivos, tecnologías de la información; el Grupo ASD opera en todos esos sectores simultáneamente, acumulando 187 contratos entre 2007 y 2023 según los registros oficiales. Esa diversificación no es trivial. Permite comprender por qué una empresa con litigios documentados por manipulación de actas electorales desde 2008 pudo seguir siendo contratada sin interrupción para gestionar los comicios más importantes del país. La heterogeneidad del portafolio diluye la visibilidad del riesgo específico; nadie vigila al mismo tiempo al proveedor de catering y al operador del software de escrutinio, aunque sean la misma persona jurídica.
DATO CLAVE
El Grupo ASD ejecutó 187 contratos públicos y privados entre 2007 y 2023 en Colombia, y ha gestionado el sistema de preconteo de votos en las tres últimas elecciones presidenciales. En 2008, una elección a concejal en Bogotá fue anulada por el Consejo de Estado por irregularidades en actas vinculadas a un contratista de la empresa.
Honduras, el modelo en acción
El 30 de noviembre de 2025, Honduras celebró elecciones presidenciales en un clima de alta tensión política. El candidato del Partido Nacional, Nasry Asfura, respaldado explícitamente por Donald Trump, se enfrentaba a Salvador Nasralla del Partido Liberal en una contienda cuya diferencia final no superó los 43.000 votos. El Grupo ASD era la empresa colombiana contratada para operar el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares. Lo que ocurrió durante la noche del escrutinio fue documentado por múltiples fuentes independientes, y el propio Consejo Nacional Electoral hondureño lo confirmó sin ambigüedades. Se registró una interrupción no autorizada del sistema de conteo, atribuible directamente a ASD.
Nasralla describió el episodio con precisión técnica. Las pantallas se apagaron entrada la madrugada y al reanudarse el sistema los datos habían cambiado. Según su exposición pública, más de un millón de votos inicialmente asignados a su candidatura aparecieron en la casilla de Asfura, y viceversa. El Tribunal de Justicia Electoral rechazó las impugnaciones de la oposición a pesar de que más de 2.700 actas quedaron en un limbo legal. El 24 de diciembre, con menos de seis horas antes de que venciera el plazo legal, el CNE proclamó a Asfura presidente. El 27 de enero fue juramentado. ASD se retiró del país bajo una estela de acusaciones, y el Congreso hondureño inició una reforma para prohibir la contratación de empresas extranjeras en futuros conteos de voto.
En El odio a la democracia (2005), Rancière diagnostica el vaciamiento del poder popular por la sustitución de la deliberación política por la gestión técnica.
Colombia 2026, la renuncia ficticia
El 23 de febrero de 2026, el presidente Gustavo Petro presentó ante las cámaras a una excontratista del Grupo ASD. La mujer declaró que durante el preconteo de las elecciones de 2022 recibió instrucciones telefónicas con datos de votos antes del cierre de urnas. Petro señaló además divergencias sistemáticas entre las actas físicas y los datos del software de preconteo, el mismo mecanismo denunciado en Honduras y el mismo que el Consejo de Estado colombiano reconoció en el caso del partido Mira; cuatro años después de la denuncia, el tribunal estableció que el software había sufrido manipulaciones que generaron diferencias injustificadas entre los formularios E-14 y E-24. Pocas horas después de esa alocución, se supo que ASD había solicitado formalmente retirarse del consorcio electoral el 20 de enero, sin ningún anuncio público. La Registraduría aceptó la cesión el 13 de febrero, casi un mes más tarde, también sin comunicarlo.
La investigación de la revista RAYA destruyó la narrativa de la salida limpia. Contratos posteriores a la renuncia formal, registros de simulacros del software de escrutinio y testimonios de contratistas demostraron que ASD continuaba operando de forma directa en la preparación de los comicios del 8 de marzo. El software de escrutinio que ASD tenía a su cargo era el mismo con el que la Registraduría había realizado pruebas y capacitaciones, y el mismo que se usaría el día de las elecciones, según confirmó el registrador delegado Jaime Hernando Suárez Bayona. A pocos días del inicio de las votaciones, el proceso de empalme con la empresa sustituta aún no había concluido.
DATO CLAVE
Según la investigación de RAYA, ASD solicitó salir del consorcio el 20 de enero de 2026, pero la Registraduría aceptó formalmente la cesión el 13 de febrero, sin comunicarlo públicamente. La situación se hizo visible solo horas después de que Petro presentara a la excontratista el 23 de febrero. A cuatro días de los comicios, el empalme con la empresa sustituta no había concluido.
El consorcio y la evidencia interna
Lo que está documentado con independencia de las declaraciones de Petro es lo siguiente. Thomas Greg & Sons Limited formaba parte de la Unión Temporal Integración Logística Electoral 2026 junto con ASD y otras empresas. Petro afirmó que ASD es filial de Thomas Greg & Sons y que la empresa designada para reemplazarla pertenecía al mismo grupo, convirtiendo el cambio en una operación de nombre. Esta afirmación no ha sido verificada de forma concluyente por fuentes independientes y debe ser tratada como tal. Lo que la arquitectura jurídica del consorcio sí garantiza, con o sin esa relación societaria, es que la salida de un socio no implica necesariamente un cambio de control sobre los componentes técnicos críticos del proceso.
La evidencia más sólida e independiente de toda disputa política proviene de una fuente interna al propio sistema. En noviembre de 2025, la magistrada del CNE Fabiola Márquez entregó los resultados de una investigación basada en métodos de ciencia de datos, aplicada al escrutinio de las elecciones de juventudes del 19 de octubre. Sus conclusiones documentaron errores persistentes en los resultados del software; el sistema estaría restando votos a casi todos los partidos de forma sistemática. Durante los primeros siete días, la documentación electoral obligatoria no había sido publicada en la página de la Registraduría.
Conclusión
El 8 de marzo de 2026, los colombianos elegirán Congreso en un contexto en que la empresa del preconteo acumula denuncias judiciales en dos países, su salida fue documentada como ficticia, las discrepancias entre actas y software han sido certificadas por la magistrada Márquez del CNE, y ninguna auditoría independiente del código fuente ha sido realizada. Esto no prueba que habrá fraude. Lo que prueba es que el sistema ha evolucionado de manera que el fraude sería difícil de detectar, y más difícil aún de imputar.
¿Quién audita al auditor? En los sistemas democráticos latinoamericanos, esa pregunta ha encontrado por respuesta, de forma consistente y transversal, un silencio que tiene todas las características de una política deliberada…
G.S.
Fuentes
- ASD sigue participando en organización de elecciones 2026 a pesar de que renunció al contrato, Revista RAYA, febrero 2026
- Empresa señalada de fraude electoral seguiría vinculada a las elecciones del 2026 en Colombia, RTVC Noticias / Revista RAYA, febrero 2026
- Empresa colombiana señalada de fraude en Honduras será decisiva en las elecciones colombianas en 2026, Revista RAYA, noviembre 2025
- Empresa que contará votos en Honduras fue denunciada por manipulación, Expediente Público, noviembre 2025
- Nasralla denuncia fraude electoral en Honduras tras un nuevo parón en el escrutinio, Infobae / Europa Press, diciembre 2025
- Honduras: incertidumbre y confusión en el conteo de las elecciones presidenciales, CNN en Español, diciembre 2025
- Elecciones generales de Honduras de 2025, Wikipedia, marzo 2026
- ¿Por qué hay polémica con la empresa detrás del escrutinio en Honduras?, Pravda ES / Expediente Público, diciembre 2025


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