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SÍNTESIS INICIAL
En 2 minutos; el 19 de febrero de 2026, Argentina vivió su cuarta huelga general desde que Javier Milei asumió la presidencia, paralizando transporte, industria y comercio en protesta contra una reforma laboral que el Senado había aprobado siete días antes. Este texto demuestra que la reforma reduce las indemnizaciones por despido, amplía la jornada hasta 12 horas mediante el mecanismo de “banco de horas” y restringe el derecho de huelga al expandir la categoría de servicios esenciales. Explica cómo el gobierno aprovecha su fortaleza legislativa postelectoral para imponer en semanas lo que no pudo consolidar en dos años, y qué implica para los trabajadores argentinos la velocidad con que se desmantelan protecciones construidas durante décadas. Si solo puedes leer esto, quédate con esto; no se trata de modernización técnica, sino de una transferencia sistemática de poder desde los trabajadores hacia los empleadores, ejecutada con precisión parlamentaria mientras el presidente asistía a una cumbre en Washington.
El 19 de febrero de 2026, con Milei en Washington participando en la “Junta de Paz” convocada por Donald Trump, Argentina se detuvo. No por accidente ni por colapso espontáneo, sino por decisión organizada de millones de trabajadores que comprendieron que había algo en juego que no admitía negociación táctica. La cuarta huelga general de su gestión no era un ritual sindical; era un diagnóstico del estado de las relaciones de fuerza en un país que lleva dos años absorbiendo los costos de un experimento cuyas ganancias se acumulan en una dirección muy precisa.
Lo que la reforma dice y lo que calla
La llamada Ley de Modernización Laboral, aprobada por el Senado el 12 de febrero con 42 votos a favor y 30 en contra tras más de 13 horas de sesión, modifica 58 artículos del régimen laboral argentino vigente desde los años setenta. Su nombre oficial es revelador en la medida en que toda denominación oficial lo es; “modernización” es el término que los tecnócratas emplean cuando quieren decir “flexibilización”, y “flexibilización” es el término que los empleadores prefieren cuando quieren decir “reducción de costos laborales”. El texto amplía la jornada máxima diaria de ocho a doce horas mediante el mecanismo del “banco de horas”, que permite compensar jornadas extendidas con períodos de descanso posteriores; el efecto práctico es la eliminación del pago obligatorio de horas extraordinarias con recargo, reemplazado por un crédito de descanso futuro cuya materialización queda sujeta a las necesidades productivas del empleador. Modifica la base de cálculo de las indemnizaciones por despido, excluyendo del cómputo el aguinaldo, las vacaciones y los premios no mensuales; la reducción del monto final que recibe un trabajador despedido es directa y documentable. Habilita además el pago fraccionado de esas indemnizaciones; hasta seis cuotas para grandes empresas, hasta doce para pymes, convirtiendo lo que era una obligación de pago inmediato en una deuda a plazo que el trabajador debe financiar con su propia liquidez mientras busca empleo.
El punto más significativo desde una perspectiva de poder colectivo es la restricción al derecho de huelga. La reforma amplía el listado de actividades consideradas “servicios esenciales”, incorporando telecomunicaciones, comercio, puertos, aduanas, educación no universitaria y aeronáutica; en todos ellos, cualquier huelga legal debe garantizar el 75% del funcionamiento normal. Los servicios catalogados como “trascendentales” deben mantener el 50%. Las asambleas de trabajadores en horario laboral requieren autorización previa del empleador. Los bloqueos de accesos a plantas y las tomas de establecimientos quedan tipificados como infracciones graves con riesgo de despido. El texto no elimina el derecho a huelga; lo vacía metódicamente de contenido operativo, dejando intacta la forma jurídica mientras suprime la sustancia práctica que le da sentido como instrumento de presión.
DATO CLAVE
El Senado aprobó la reforma el 12 de febrero de 2026 con 42 votos a favor y 30 en contra, desatando enfrentamientos entre policías y manifestantes frente al Congreso. Según la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), la huelga del 19 de febrero generó pérdidas estimadas en 489 millones de dólares, equivalentes al 20% de la producción diaria del país. La CGT informó una adhesión superior al 90% de la actividad económica.
Una parálisis que no fue espontánea
A medianoche del 18 al 19 de febrero, la medida de fuerza comenzó sin necesidad de un gesto dramático. Los turnos nocturnos de las fábricas se detuvieron antes de que amaneciera; los andenes de las principales terminales ferroviarias de Buenos Aires aparecieron vacíos a primera hora; 400 vuelos fueron cancelados, afectando a cerca de 64.000 pasajeros según la Cámara de Líneas Aéreas de Argentina. Las columnas de trabajadores de FATE, la principal fábrica de neumáticos del país, anunciada en cierre el día anterior con el despido de más de 900 empleados, cortaron la autopista Panamericana mientras el gobierno descontaba el día a los empleados públicos que se sumaran al paro. La Confederación General del Trabajo convocó sin movilización callejera, táctica deliberada que refleja tanto la prudencia institucional de una central que negocia simultáneamente en múltiples tableros, como la presión ejercida por una izquierda sindical que sí llamó a concentrarse frente al Congreso, donde los manifestantes fueron repelidos por las fuerzas de seguridad.
“Desde que Milei está al frente del Ejecutivo, se pierden 400 puestos de trabajo formales al día, con un rompimiento del tejido social y productivo”, señaló Jorge Sola, secretario general de la CGT, durante la rueda de prensa posterior a la jornada.
La adhesión fue transversal; docentes, portuarios, bancarios, trabajadores de la industria, del comercio exterior y de la administración pública. Los sectores que en la huelga de abril de 2025 no habían participado por presión del Ministerio de Trabajo esta vez sí lo hicieron. La Secretaría de Trabajo había conminado nuevamente a los gremios del transporte a abstenerse de toda medida de fuerza; la conminación fue ignorada. Los sindicatos del transporte terrestre, aéreo y fluvial adhirieron en bloque, configurando la paralización más completa desde el inicio del gobierno.
La gramática del desprecio oficial
Mientras Argentina se paralizaba, Javier Milei participaba en Washington en la “Junta de Paz” convocada por su aliado Donald Trump, ausencia que el oficialismo no parece haber considerado políticamente problemática. El jefe de gabinete, Manuel Adorni, calificó la huelga de “bastante perversa”. La elección del adjetivo es precisa en su lógica interna; para una administración que concibe el mercado como único árbitro legítimo de las relaciones sociales, la interrupción organizada de la actividad económica no es un derecho, es una patología. Lo perverso, en esta gramática, no es el cierre de más de 21.000 empresas desde diciembre de 2023, ni la destrucción de 300.000 puestos de trabajo formales en dos años, ni que una enfermera de 46 años deba caminar cinco kilómetros hasta su puesto porque no puede costear un taxi. Lo perverso es que esa enfermera, junto con millones de personas, decida que hay condiciones que no negocia.
DATO CLAVE
Desde diciembre de 2023, Argentina registró la pérdida de 300.000 empleos formales y el cierre de más de 21.000 empresas, según datos del sector fabril. El 18 de febrero de 2026, FATE, la principal fábrica de neumáticos del país, anunció el cierre de su planta en Buenos Aires con el despido de más de 900 trabajadores, atribuyendo la causa a la pérdida de competitividad por la apertura indiscriminada de importaciones.
El gobierno defiende la reforma argumentando que reducirá la informalidad laboral, que afecta a más del 40% del mercado de trabajo argentino, y que incentivará el empleo mediante una menor carga impositiva sobre los empleadores. El argumento es estructuralmente idéntico al que se ha empleado en cada ciclo de desregulación laboral desde los años ochenta; la promesa de que abaratar los despidos y extender las jornadas creará más y mejor empleo. Milei exhibe además un dato favorable; la inflación se ha reducido al 32% interanual, un tercio de lo que era al inicio de su mandato, y ese número le otorga credibilidad suficiente ante los mercados y ante una fracción del electorado para seguir avanzando. La combinación de éxito antiinflacionario y deterioro de las condiciones laborales no es una contradicción; es, precisamente, el mecanismo.
Conclusión
Argentina acumula cuatro huelgas generales en poco más de dos años, doce jornadas de movilización, y un Ejecutivo que llega a cada nueva confrontación con mayoría parlamentaria reforzada tras las elecciones de octubre de 2025. La reforma laboral, de aprobarse en Diputados y regresar al Senado para su sanción definitiva en los días próximos, no será el fin de un proceso sino la consolidación de una dirección. Lo que se legisla en estas sesiones no es una respuesta técnica a la informalidad, sino un reordenamiento de las relaciones de fuerza entre capital y trabajo que tomará años en manifestar sus consecuencias plenas, y cuyos costos serán asumidos, como siempre, por quienes no estuvieron en la mesa donde se tomaron las decisiones. Los sindicatos han anunciado que recurrirán a la justicia impugnando varios artículos por contradicción con el principio constitucional de no regresividad en materia de derechos sociales; el resultado de esa vía es incierto, pero su existencia señala que el conflicto no termina con la votación.
Lo que las cuatro huelgas demuestran es que la resistencia no es un fenómeno marginal ni corporativo, sino una respuesta de masa a una política que se aplica con velocidad creciente y que no pregunta a quiénes afecta. La pregunta relevante no es si Milei logrará imponer su agenda; la correlación de fuerzas parlamentarias sugiere que sí. La pregunta es qué clase de país hereda la generación que hoy corta autopistas; si va a encontrar derechos que ejercer o solamente la memoria de lo que existió…
G.S.
Fuentes
- Infobae / EFE, “Huelga con alta adhesión y protestas marcan el debate de la reforma laboral en Argentina”, 19 de febrero de 2026
- La Nación, “Reforma laboral completa: artículo por artículo, así es el proyecto de Milei que aprobó el Senado”, 12 de febrero de 2026
- Urgente.bo / DW, “Comienza huelga general en Argentina contra reforma laboral de Milei”, 19 de febrero de 2026
- TRT Español, “Reforma laboral de Milei, en recta final: qué implica y cómo impacta el modelo argentino de trabajo”, 18 de febrero de 2026
- Revista Quorum, “Reforma laboral: qué cambia en indemnizaciones, derecho de huelga y contrato de trabajo tras la media sanción”, 12 de febrero de 2026
- Xataka, “Argentina ha conseguido algo inédito desde 1974: reformar su mercado laboral”, 13 de febrero de 2026
- La Jornada (México), “Central sindical de Argentina convoca a huelga general para frenar la reforma laboral de Milei”, 16 de febrero de 2026


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