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Síntesis inicial
En 2 minutos, comprender cómo el capitalismo contemporáneo perfecciona mecanismos de dominación teorizados hace cinco siglos. Este texto demuestra que los ajustes estructurales del FMI convirtieron América Latina en un laboratorio de servidumbre consentida (el 79% de los acuerdos de 1983-1990 favorecían a los bancos acreedores), que la industria del entretenimiento digital genera 300.000 millones de dólares anuales capturando la atención de poblaciones enteras, y que Meta monetiza 3.350 millones de usuarios diarios extrayendo sus datos como materia prima industrial. Explica cómo el neoliberalismo y el capitalismo de vigilancia convergen en dispositivos donde las poblaciones eligen activamente su propia subordinación. Si solo puedes leer esto, quédate con esto: ninguna tiranía moderna necesita violencia cuando logra que desees voluntariamente tu propia esclavitud.
En 1548, un adolescente francés escribió un texto que permanecería cinco siglos como referencia filosófica ineludible. Étienne de La Boétie formuló en su Discours de la servitude volontaire una pregunta que atraviesa la historia política occidental sin perder vigencia. ¿Por qué aceptamos la dominación? Su respuesta resultó tan incómoda como precisa. No es el tirano quien usa estratagemas sofisticadas para dominar, es el pueblo quien se despoja voluntariamente de su propio poder. Los mecanismos teorizados por el joven jurista francés encuentran hoy su culminación en formas de acumulación capitalista que transforman cada gesto, cada deseo y cada interacción humana en mercancía cuantificable.
La Boétie en el siglo XXI
La pregunta que articula el texto de La Boétie mantiene su potencia analítica intacta cuando se proyecta sobre las estructuras contemporáneas de dominación. El poder del tirano no reside en los aparatos represivos sino en la obediencia pasiva de quienes aceptan su dominio. Esta inversión conceptual ilumina con precisión clínica los mecanismos mediante los cuales el capitalismo neoliberal opera sin necesidad de coerción explícita. La Boétie identificó tres mecanismos mediante los cuales una población acepta voluntariamente su servidumbre: la habituación (naturalizamos la dominación como única realidad posible), el divertimiento (nos adormecemos en espectáculos que nos distraen de nuestra situación), y el interés en la subordinación (obtenemos beneficios menores a cambio de una libertad mayor). Los tres mecanismos operan hoy con precisión quirúrgica, intensificados por capacidades tecnológicas sin precedentes históricos.
El primero es la habituación. Cuando la servidumbre se naturaliza como único horizonte posible, deja de percibirse como una imposición externa y se interioriza como condición ontológica. La “década perdida” latinoamericana ofrece una materialización histórica precisa de este mecanismo. Entre 1982 y 1990, cuando México declaró la moratoria inaugurando una crisis de deuda regional sin precedentes, el Fondo Monetario Internacional coordinó una estrategia que combinaba refinanciamiento con condicionalidades estructurales. Mientras que entre 1974-1982 apenas el 20% de los acuerdos del FMI incluía condicionalidades favorables a los bancos acreedores, entre 1983-1990 esa proporción escaló al 79%. Los programas de ajuste exigían recortes drásticos en el gasto público, privatizaciones masivas y liberalización comercial. El resultado fue el deterioro masivo de los servicios públicos, la explosión del desempleo y la hiperinflación. Las protestas sociales conocidas como “revueltas del FMI” marcaron Argentina (2001), Venezuela (Caracazo, 1989) y Bolivia (Impuestazo, 2003). La deuda latinoamericana se duplicó hacia 1990 y para 2019 había crecido diez veces, superando los dos billones de dólares. Lo notable no es la magnitud de la expoliación sino su aceptación. Los gobiernos democráticos continuaron aplicando políticas idénticas a las impuestas bajo las dictaduras, legitimando mediante el voto lo que antes requería represión militar.
DATO CLAVE:
Entre 1983-1990, el 79% de los acuerdos del FMI incluía condicionalidades favorables a los bancos comerciales, frente al 20% del periodo 1974-1982. La deuda latinoamericana se multiplicó por diez entre 1982 y 2019, superando los dos billones de dólares. Para 2020, la región enfrentaba un endeudamiento gubernamental del 79,3% del PIB, convirtiéndola en la región más endeudada del mundo en desarrollo.
Entretenimiento como narcótico político
El segundo mecanismo de La Boétie, el divertimiento, adquiere dimensiones inéditas en el capitalismo contemporáneo. Los teatros, juegos y espectáculos de la Roma antigua encuentran su equivalente funcional en las industrias del entretenimiento digital, que operan hoy como infraestructuras de distracción masiva. La industria global de los videojuegos alcanzó una facturación de 300.000 millones de dólares en 2024, superando los ingresos combinados del streaming y el cine. Empresas como Tencent, Sony, Microsoft y Nintendo controlan el 43% de los ingresos globales del sector. El formato “free-to-play” domina el 52% del mercado, eliminando barreras de acceso mientras extrae valor mediante microtransacciones. Casi el 80% de los jugadores entre 2 y 18 años dedica el 30% de su tiempo libre a los videojuegos, con un promedio de 9,5 horas semanales para los adolescentes.
La Boétie formuló una observación central sobre este mecanismo: quien desea simultáneamente la libertad y la seguridad, la libertad y el confort, acaba por no desear la libertad en absoluto. El capitalismo fabrica sistemáticamente deseos que se transforman en necesidades mediante la fuerza de la habituación. Cada nuevo dispositivo construye su propia dependencia. La promesa de libertad de elección oculta una reducción progresiva de la libertad real. Se nos presenta un menú infinito de opciones de consumo mientras se restringe nuestra capacidad de modificar las condiciones materiales de la existencia.
Capitalismo de vigilancia y mercados conductuales
El tercer mecanismo de La Boétie, someterse porque se obtiene algo a cambio, alcanza su expresión más sofisticada en el capitalismo de vigilancia. La pirámide de subordinación opera mediante una delegación escalonada de poder: quienes aceptan los términos del tirano reciben, a cambio, poder sobre otros situados más abajo en la jerarquía. La socióloga de Harvard Shoshana Zuboff acuñó el término “capitalismo de vigilancia” para describir una nueva forma de acumulación surgida con las plataformas digitales. Su tesis central sostiene que estas empresas se apropian sin compensación de la actividad humana en línea, transformando cada clic, cada búsqueda y cada interacción en datos de comportamiento comercializables. Esos datos alimentan modelos de predicción que anticipan y modifican el comportamiento futuro de los usuarios, negociados en lo que Zuboff denomina mercados de futuros conductuales.
Las cifras que sostienen este modelo resultan elocuentes. Meta reportó en 2024 unos ingresos de 164.500 millones de dólares, un incremento del 22% interanual, con el 97,5% proveniente de la publicidad. La empresa monetiza 3.350 millones de usuarios activos diarios en su familia de aplicaciones (Facebook, Instagram, Messenger, WhatsApp). El ingreso promedio por usuario varía dramáticamente según la región: 68,44 dólares en EE.UU. y Canadá, 23,14 dólares en Europa, 5,52 dólares en Asia-Pacífico y 4,50 dólares en el resto del mundo. Esta extracción diferenciada replica el colonialismo digital, donde los países menos desarrollados se convierten en zonas de experimentación y explotación. Google, Meta y Amazon concentran más del 60% de los ingresos globales por publicidad digital, con 416.600 millones de dólares recaudados en 2023.
DATO CLAVE:
Meta generó 164.500 millones de dólares en 2024 (97,5% publicidad), monetizando 3.350 millones de usuarios activos diarios. El ingreso por usuario varía de 68,44 dólares (EE.UU./Canadá) a 4,50 dólares (resto del mundo). Google, Meta y Amazon concentran el 60% de los ingresos globales de publicidad digital.
Dejar de servir
¿Por qué seguimos aceptando voluntariamente la servidumbre? La respuesta no reside en las capacidades extraordinarias de quienes dominan sino en los mecanismos ordinarios mediante los cuales la dominación se naturaliza hasta volverse invisible. El poder de los tiranos contemporáneos, sean organismos financieros multilaterales o corporaciones tecnológicas, no proviene de sus aparatos coercitivos sino de la aquiescencia activa de quienes aceptan sus términos.
La convergencia entre el neoliberalismo y el capitalismo de vigilancia perfecciona los tres mecanismos simultáneamente. Los ajustes estructurales del FMI naturalizaron la subordinación económica como única realidad posible (habituación). Las industrias del entretenimiento capturaron la atención y fabricaron deseos sustitutos de la libertad (divertimiento). Las plataformas de vigilancia ofrecieron conveniencias menores a cambio de datos privados y comportamientos modificables (interés en la subordinación). En cada caso, lo cedido es irreversible mientras lo recibido es precario y revocable, sujeto a condiciones modificables unilateralmente por quienes ejercen el poder real.
“Soyez donc résolus à ne plus servir et vous serez libres. Je ne veux pas que vous le heurtiez, ni que vous l’ébranliez, mais seulement ne le soutenez plus et vous le verrez. Comme un grand colosse dont on dérobe la base, tomber de son propre poids et se briser.”
– Étienne de La Boétie, Discours de la servitude volontaire, 1548.
Cuando el colosal se derrumba
La propuesta de La Boétie conserva intacta su radicalidad. Basta retirar la obediencia para que las estructuras de dominación colapsen por su propio peso. Pero esta aparente simplicidad oculta la complejidad de los dispositivos contemporáneos de servidumbre. ¿Cómo dejar de obedecer cuando la obediencia se ha naturalizado como sentido común? ¿Cómo retirarse de las plataformas digitales cuando estas constituyen la infraestructura de la socialización, el trabajo y el acceso a la información? El desafío político central de nuestra época no es conquistar el poder estatal sino desmantelar los dispositivos mediante los cuales el poder se ejerce a través de la aquiescencia voluntaria de los dominados. Esto exige reconocer al otro como igual, construir vínculos de solidaridad en lugar de relaciones de competencia, y comprender que la libertad individual solo existe mediante la igualdad social. La servidumbre voluntaria se perpetúa mientras creamos que nuestra libertad es compatible con la subordinación ajena. Solo cuando se comprende que la liberación es necesariamente colectiva, que la igualdad y la libertad son indisociables, se vuelve posible imaginar y construir alternativas reales…
G.S.
Fuentes
- Scielo México: “Etapas históricas de la relación entre el FMI y América Latina (1944-2015)”, Pablo Nemiña, 2018
- Universidad de Zaragoza: “Intervención del FMI en América Latina”, 2021
- Tricontinental: “Dominación y deuda externa en Nuestra América”, Seoane/Ferolla, 2022
- Bain & Company: “Informe global industria videojuegos 2024”, 2024
- Shoshana Zuboff: The Age of Surveillance Capitalism, PublicAffairs, 2019
- Meta Platforms: Informe financiero anual 2024, 2025
- Statista: “Google, Meta, Amazon: ingresos publicidad digital 2023”, 2024


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