• Inicio
  • Articulos
  • Archivos Históricos
  • Investigaciones
  • Manifiesto
  • Aviso Legal
  • Contacto
  • Facebook
  • LinkedIn
  • Bluesky
  • Reddit
  • YouTube
AcidReport

Björk cumple sesenta años y el mundo sigue sin merecerla

AcidReport – CULTURA Y SOCIEDAD – Björk cumple sesenta años y el mundo sigue sin merecerla

POR

Gabriel Schwarb

23 noviembre 2025
Björk cumple sesenta años y el mundo sigue sin merecerla

Ilustración: ©2025 Gabriel Schwarb

Lectura estimada: 9 minutos ·

SÍNTESIS INICIAL

En 2 minutos: Björk Guðmundsdóttir cumple sesenta años habiendo construido una de las carreras más inclasificables de la música contemporánea. Diez álbumes de estudio, colaboraciones con los realizadores audiovisuales más audaces de su generación y una voz que funciona menos como instrumento que como fenómeno telúrico. Este texto recorre una fascinación personal que comenzó en 1988 con un single llamado Birthday y que el tiempo ha transformado sin destruir. Lo que permanece, después de todo: existen artistas que definen épocas; Björk definió la posibilidad misma de escapar a cualquier época.

Hay artistas que marcan generaciones y artistas que las atraviesan como un bisturí atraviesa tejido vivo. Björk pertenece a la segunda categoría. Nacida en Reykjavík el 21 de noviembre de 1965, grabó su primer disco a los once años y desde entonces no ha dejado de desconcertar a quienes intentan clasificarla. Sesenta años después, su obra permanece como uno de los corpus más coherentemente inclasificables de la música contemporánea.

Tabla de Contenido

Toggle
  • 1988: el año en que todo cambió
  • El cuerpo antes que el sonido
  • La arquitectura del asombro
  • La distancia y los años
  • El ojo que supo mirarla
  • La excepción que confirma todo
  • Conclusión
      • Fuentes

1988: el año en que todo cambió

Descubrí a Björk en 1988. Tenía la edad en que uno todavía cree que la música puede salvarte de algo, quizás de ti mismo, quizás del tedio oceánico de la adolescencia. The Sugarcubes habían lanzado Birthday y aquello no se parecía a nada que hubiera escuchado antes. La canción hablaba de una niña que cumple cinco años y recibe la visita de algo que podría ser un ángel o podría ser otra cosa; la ambigüedad era parte del encanto. Pero lo que realmente importaba era esa voz. Una voz que parecía provenir de un lugar anterior al lenguaje, de alguna caverna primordial donde los sonidos todavía no habían aprendido a comportarse.

The Sugarcubes eran una banda islandesa de post-punk que había decidido tomarse en serio la idea de no tomarse en serio nada. Pero incluso entre aquellos músicos deliberadamente excéntricos, Björk era otra cosa. Había en ella una urgencia que trascendía la ironía del grupo, una necesidad de expresión que parecía física, casi dolorosa. Cuando la banda se disolvió en 1992, nadie que hubiera prestado atención se sorprendió de que ella continuara sola. Lo sorprendente habría sido lo contrario.

DATO CLAVE:
The Sugarcubes firmaron con el sello independiente One Little Indian Records, donde Björk ha permanecido durante toda su carrera solista. En una industria definida por la rotación de contratos y la caza de ofertas, esa fidelidad de más de tres décadas resulta casi anacrónica.

El cuerpo antes que el sonido

Hay que decirlo porque callarlo sería cobardía, antes de escucharla, la vi. Y lo que vi me obsesionó durante años con una intensidad que ahora, a la distancia, reconozco como una forma menor de locura. Björk no era hermosa según los cánones que la industria musical imponía en los años noventa; era otra cosa, algo más perturbador. Aquel rostro de pómulos altos y ojos rasgados que parecían contener demasiada información, aquella boca que en los videos se abría desmesuradamente, como si quisiera devorar el micrófono, devorar el aire, devorar al espectador. Había en ella una cualidad extraterrestre que no invitaba a la admiración serena sino a la fascinación compulsiva.

Su gestualidad era igualmente única. No bailaba en el sentido convencional; más bien habitaba el espacio con una intensidad que volvía irrelevante la distinción entre movimiento y quietud. Los brazos que se agitaban como extremidades de un organismo marino, el cuello que se arqueaba hacia atrás en los momentos de mayor intensidad vocal, todo aquel cuerpo pequeño y nervioso que parecía canalizar energías demasiado grandes para su estructura. Verla en vivo era presenciar a alguien para quien la frontera entre el cuerpo y el sonido se había disuelto hace mucho tiempo. Yo la vi dos veces en concierto y cada vez salí convencido de haber presenciado algo que no debería haber sido posible.

Cuando empecé a trabajar como diseñador gráfico, su estética influyó en mis decisiones visuales más de lo que me atrevía a admitir. Uno no elige sus obsesiones; las obsesiones lo eligen a uno.

La arquitectura del asombro

Debut llegó en 1993 y confirmó lo que Birthday había sugerido. Aquí había una artista capaz de moverse entre el house, el trip-hop y el jazz sin que ninguna de esas etiquetas lograra contenerla. Nellee Hooper produjo gran parte del disco y entendió algo fundamental, su trabajo no era domesticar aquella voz sino construir espacios donde pudiera desplegarse. Human Behaviour, Venus as a Boy, Violently Happy; cada canción era un pequeño ecosistema sonoro con sus propias reglas gravitacionales. Debut y Post me devolverán siempre a los mejores recuerdos de mi juventud, a una época en que la música todavía podía reorganizar las prioridades de una semana entera.

Post vino dos años después y amplió el territorio. It’s Oh So Quiet, aquella explosión de big band que parecía un musical de los años cuarenta filtrado por una mente extraterrestre, demostró que Björk podía apropiarse de cualquier género y devolverlo transformado. Army of Me introdujo una dureza industrial que anticipaba lo que vendría. Hyperballad, con su letra sobre imaginar la propia muerte cada mañana para poder amar mejor, condensaba algo esencial de su poética, la ternura y la violencia como fuerzas complementarias, nunca opuestas.

Pero fue Homogenic en 1997 donde todo cristalizó. Si tuviera que elegir un solo disco para explicar qué significa Björk, elegiría ese. La combinación de beats electrónicos con arreglos de cuerdas del Icelandic String Octet creó algo que no existía antes, una épica íntima, una grandiosidad que nunca se volvía grandilocuente. Jóga, Bachelorette, All Is Full of Love; cada canción funcionaba como un organismo autónomo y al mismo tiempo como parte de una arquitectura mayor. Mark Bell de LFO co-produjo el disco y encontró en Björk una interlocutora que compartía su obsesión por la textura del sonido, por lo que ocurre en los intersticios entre las notas. Homogenic fue para mí una bomba cultural. Nada de lo que había escuchado antes me había preparado para aquello; nada de lo que escuché después logró replicar exactamente ese impacto.

DATO CLAVE:
Homogenic vendió más de un millón de copias solo en Europa. Pero las cifras importan menos que la influencia, desde Radiohead hasta Arca, desde FKA twigs hasta artistas que aún no han nacido, ese disco redefinió lo que la música electrónica podía articular emocionalmente.

La distancia y los años

Después de Homogenic, algo cambió. No en ella; en mí. Vespertine llegó en 2001 y yo tenía treinta años y otras urgencias. Medúlla en 2004, Volta en 2007, Biophilia en 2011; los discos seguían apareciendo y yo los escuchaba con respeto pero sin aquella voracidad de antes. La vida adulta tiene ese efecto, las pasiones de juventud no desaparecen pero se sedimentan, pierden la capacidad de incendiarlo todo.

Vulnicura en 2015 me devolvió brevemente a la intensidad de antes. Era un disco sobre el fin de su relación con Matthew Barney, sobre el desgarro de una separación después de quince años, y había en aquella música una vulnerabilidad que me recordó por qué la había amado. Utopia y Fossora vinieron después; los escuché, reconocí su valor, pero ya no con la misma hambre. Tengo cincuenta y cuatro años. Björk cumple sesenta. Hemos envejecido juntos, cada uno por su lado, y eso tiene una melancolía específica que no sé cómo nombrar.

Lo que no ha cambiado es la certeza de que ella sigue siendo exactamente lo que era, alguien que rechaza la repetición como principio estético, que convierte cada álbum en un mundo cerrado sobre sí mismo. En una industria que premia la fórmula, Björk ha construido su carrera sobre la premisa de que cada disco debe sonar como si lo hubiera hecho otra persona. Eso exige una valentía que la mayoría de los artistas no tienen. Yo dejé de seguirla con la misma intensidad, pero nunca dejé de admirar esa valentía.

El ojo que supo mirarla

La música de Björk siempre exigió imágenes a su altura, y ella tuvo la lucidez de encontrar a quienes podían proporcionarlas. Michel Gondry dirigió Human Behaviour, Army of Me, Hyperballad y Bachelorette, estableciendo un lenguaje visual donde lo orgánico y lo mecánico se fundían en paisajes de surrealismo doméstico. Spike Jonze convirtió It’s Oh So Quiet en un musical callejero donde la coreografía brotaba de la nada. Chris Cunningham creó para All Is Full of Love una de las imágenes más perdurables del video musical, dos robots con el rostro de Björk amándose en una fábrica aséptica, la ternura y la tecnología reconciliadas en un abrazo posthumano.

Esos videos no eran complementos promocionales; eran extensiones del trabajo musical. Björk entendió antes que casi nadie que el videoclip podía ser una forma artística autónoma, y eligió colaboradores que compartían esa convicción. Nick Knight para Pagan Poetry, Alexander McQueen para el vestuario de varios proyectos, Andrew Thomas Huang para el ciclo de Vulnicura, cada colaboración ampliaba los límites de lo que su música podía significar visualmente. En una época en que MTV todavía importaba, sus videos eran eventos que uno esperaba con la ansiedad de quien espera una carta de amor.

La excepción que confirma todo

No me gustan los musicales. El género me resulta artificioso, esa manera de interrumpir la narración para cantar me expulsa de cualquier ficción. Pero en el año 2000 Lars von Trier estrenó Dancer in the Dark y yo fui a verla porque Björk la protagonizaba. Salí del cine destruido. Ella interpretaba a Selma, una inmigrante checa que pierde progresivamente la vista mientras trabaja en una fábrica estadounidense, y había en aquella actuación algo que trascendía la técnica actoral. Era como si Björk no estuviera interpretando un personaje sino canalizando un sufrimiento que ya existía en algún lugar de su interior.

Ganó el premio a Mejor Actriz en Cannes. Después declaró que nunca volvería a actuar porque el costo emocional había sido demasiado alto. Incluso los monstruos tienen límites. Yo, que desprecio los musicales, vi esa película dos veces. Algunas obsesiones son más fuertes que los prejuicios estéticos.

DATO CLAVE:
“I’ve Seen It All”, el dueto con Thom Yorke de Radiohead incluido en la banda sonora de Dancer in the Dark, fue nominado al Oscar a Mejor Canción Original. Björk asistió a la ceremonia vestida con su célebre vestido de cisne, diseñado por Marjan Pejoski, y depositó un huevo en la alfombra roja. Hollywood no supo qué hacer con aquello.

Conclusión

Björk cumple sesenta años y yo llevo casi cuatro décadas siguiendo su rastro. La intensidad ha variado; la admiración, no. Ha vendido más de veinticinco millones de discos, ha sido nominada a dieciséis premios Grammy, ha recibido la Orden del Halcón de Islandia, y ninguna de esas cifras captura lo esencial.

Lo esencial es esto, hubo un momento en 1988 en que un adolescente escuchó Birthday por primera vez y entendió que la música podía hacer cosas que no sabía que podía hacer. Ese adolescente vio después un rostro que lo obsesionó, un cuerpo que se movía como si obedeciera a leyes físicas distintas, una boca que se abría para devorar el sonido antes de devolverlo transformado. Creció, envejeció, perdió parte de aquella capacidad de fascinación absoluta que solo la juventud permite. Pero algo quedó intacto.

Monstruo hermoso. El mundo sigue sin entenderte, y esa es exactamente la razón por la que importas…

G.S.

Fuentes

  • Iceland Review, “Icelandic Superstar Björk Celebrates 60th Birthday”, noviembre 2025
  • Wikipedia, “Björk discography”, consultado noviembre 2025
  • Dazed Digital, “Revisiting Björk’s massive fashion archive”, noviembre 2025
  • Rate Your Music, perfil de artista Björk
  • Slant Magazine, “Every Björk Album Ranked”, junio 2025
Compartir en X (Twitter) Compartir en Facebook Compartir en LinkedIn Compartir en Email Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Bluesky
2 respuestas a «Björk cumple sesenta años y el mundo sigue sin merecerla»
  1. Avatar de Maria
    Maria
    23 noviembre 2025

    Sucumbí también a su fascinación, como Janis canta con las entrañas…

    1. Avatar de Gabriel Schwarb
      Gabriel Schwarb
      2 diciembre 2025

      La comparaison con Janis es acertada. Ambas cantan desde un lugar que no tiene nada que ver con la técnica académica, desde algún sitio anterior a la domesticación del sonido. Pero donde Janis usaba las entrañas para desgarrarse, Björk las usa para construir. Es la diferencia entre el blues y la experimentación, entre la autodestrucción y la reinvención permanente. Las dos fascinan por la misma razón: hacen evidente que la voz es ante todo un cuerpo.

BúSQUEDA

ACIDREPORT

Desenmascarando la Realidad

En un mundo saturado de narrativas prefabricadas y reportajes sesgados, AcidReport atraviesa la complacencia de los medios tradicionales. No somos un eco ni un altavoz de las ideologías dominantes; somos un espacio libre para el análisis, la deconstrucción y la crítica sin filtros.

Leer más…

Aquí, los hechos se diseccionan, la retórica se somete a escrutinio y las agendas ocultas quedan al descubierto. No perseguimos consensos, rechazamos el pensamiento predigerido y rastreamos las manipulaciones, vengan de las élites, de los medios o de los nuevos demagogos digitales.
AcidReport es el antídoto contra los relatos institucionales y los discursos desinfectados.
Si buscas una mirada sin concesiones sobre la actualidad, bienvenido.
G.S.

  • Facebook

SOBRE EL fundador

Gabriel Schwarb

Fundador y Editor en Jefe

Escritor suizo-colombiano, estratega en comunicación y narrativa, y Fundador y Editor en Jefe del medio independiente AcidReport. Escribe desde la frontera entre la memoria y el cansancio, sin pertenecer a ningún aparato, sin pedir permiso. No busca fama ni redención: busca precisión, contexto, verdad.

Leer mas…

Con una trayectoria de más de dos décadas en el campo visual y narrativo, su trabajo se sitúa en un territorio incómodo para el poder y ajeno al consenso. Publica para no olvidar, para no volverse indiferente, para dejar constancia. Rechaza el optimismo institucional y la neutralidad aparente del periodismo decorativo.

Desde Suiza, pero no desde el silencio, articula una escritura radicalmente independiente, anclada en la experiencia, el rigor y la sospecha permanente hacia todo discurso dominante.

  • Facebook

CATEGORIAS

  • ÁFRICA (7)
  • AMÉRICA LATINA (6)
  • ARCHIVO HISTÓRICO (1)
  • ASIA (4)
  • CONFLICTO Y SEGURIDAD (9)
  • CRIMEN ORGANIZADO (1)
  • CULTURA Y SOCIEDAD (14)
  • DERECHOS HUMANOS (8)
  • ECONOMÍA Y EXPLOTACIÓN (2)
  • EUROPA (9)
  • INVESTIGACION (4)
  • INVESTIGATION (3)
  • JUSTICIA Y LAWFARE (6)
  • MEDIO ORIENTE (3)
  • MEDIOS Y PROPAGANDA (2)
  • POLÍTICA Y GOBIERNO (19)
  • Uncategorized (46)

Artículos

  • enero 2026 (1)
  • diciembre 2025 (11)
  • noviembre 2025 (28)
  • octubre 2025 (27)
  • septiembre 2025 (35)
  • agosto 2025 (22)
  • junio 2025 (5)
  • mayo 2025 (24)
  • abril 2025 (24)
  • marzo 2025 (24)
  • febrero 2025 (16)

Tags

AcidReport alvaro uribe argentina censura Centro Democrático colombia consulta popular corrupción corrupción política democracia derecho internacional derechos humanos derechos laborales desinformación Donald Trump elecciones 2026 Estados Unidos Gabriel Schwarb gaza genocide genocidio gustavo petro impunidad israel Iván Cepeda justicia social manipulación mediática medios de comunicación memoria histórica MILEI neoliberalismo onu pacto histórico Palestina palestine paramilitarismo petro reforma laboral trump ukraine Unión Europea uribismo usa war Álvaro Uribe

SOCIAL

  • Facebook
  • LinkedIn
  • Bluesky
  • Reddit
  • YouTube

ACERCA DE AcidREPORT

ACID REPORT es un medio independiente dedicado a la investigación, documentación y denuncia de la verdad.
Nuestro compromiso es con la ACID REPORT es una asociación sin fines de lucro registrada en Suiza, dedicada a la investigación independiente, la documentación histórica y la defensa del derecho a la información.

Publicamos de forma libre, independiente y verificada, conforme a la Loi fédérale sur la protection des données (LPD, RS 235.1) y al artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH).

ULTIMOS ARTICULOS

  • “El petróleo que nos robaron” : Doctrina Monroe, versión sin filtro

    “El petróleo que nos robaron” : Doctrina Monroe, versión sin filtro

    4 enero 2026
  • Colombia sube el salario mínimo y la prensa descubre el apocalipsis

    Colombia sube el salario mínimo y la prensa descubre el apocalipsis

    31 diciembre 2025
  • Paro armado del ELN: cómo una falsa guerrilla beneficia a la derecha

    Paro armado del ELN: cómo una falsa guerrilla beneficia a la derecha

    18 diciembre 2025

NAVEGACION

  • Inicio
  • Artículos
  • Archivos Históricos
  • Manifiesto
  • Contacto

LEGAL

  • Aviso Legal
  • Facebook
  • LinkedIn
  • Bluesky
  • Reddit
  • YouTube

© 2025 ACID REPORT Association à but non lucratif selon les articles 60 et suivants du code civil Suisse
— Todos los derechos reservados —

Scroll to Top